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miércoles, 7 de marzo de 2012

Criquet en La India

     Passepartout abandona La India... Desde Darjeeling y en solo tres horas de vehiculo motorizado paleolitico de traccion a las cuatro ruedas [la de repuesto, seguro, tambien lo era] arribo a Siliguri. Alli un bus "urbano" en tan solo una hora, le transporto hasta Naxalbari, frontera con Nepal.

     Nepal... Pero ya se habia acostumbrado al criquet.

     No entendia absolutamente nada al respeto de sus reglas. Es mas no fue capaz de levantar la vista hacia el televisor en ninguno de todos los restaurantes disfrutantes del juego, a lo largo del periplo. Aburrido, aburrido, aburrido. Posiblemente en un campo verde con dos equipos [casi seguro de India, Pakistan o Sri lanka] se lanzan pelotas intentando golpearse unos a otros [el que recibe el pelotazo lleva casco y espinilleras de hockey sobre hielo] o desestabilizar unos palitroques verticales incados en el cesped. Aburrido, aburrido, aburrido.

     Sin embargo, mientras tomaba su ultimo te en Siliguri intento recordar todos los lugares donde se habia detenido para ver gente practicar. Calcuta [decenas de partidos populares], en los terrenos semideserticos frente al Victoria memorial. En el Man Madir gaht de Benares, con el peligro [para un occidental] de que la pelota llegue al agua del Ghanges y tener que mojarse para recuperarla [aunque Passepartout supone la felicidad en caso indio]. Frente al estercolero plasticorganico [con la posibilidad de practicar algun "over" con el radioactive man], cruzando la carretera frente a la fortaleza de Agra. A las afueras de Jaisalmer, desierto del Thar, mientras el calido vientoarena circundante pule los pocos rasgos personales definitorios. Un partido inventado en el sector inventado de la ciudad inventada de Lecorbusier, el "Leisure Valley" de Chandigarh. Parando el trafico rodado y peatonal junto a los jardines de la rotonda Horniman frente a la Catedral St. Thomas de Bombay [y por tanto, rindiendo honores al Capitan George Nicholas Hardinge]. En un prado abandonado dentro de la inacabada entelequia urbanisticolisegica de "the mother", en Auroville. A las muy afueras de Hampi, entre los millones de bloques graniticos [de vez en cuando sombredos por palmeras bananeras], y dentro [si es posible] de algun complejo arquitectonico patrimonio de la humanidad. Inexplicablemente EN los inundados campos de arroz de la region de Orissa, cerca del limite del balasto de la linea del East Coast Express, con tres ramas y una bola voladora de papel.

     Y sin dudarlo la mejor [y mas reciente en su memoria]... bajo la cordillera del Himalaya, en el campo de futbol de la ciudad de Kurseong... el "Montivid ground", a mil cuatrocientos cincuenta y ocho metros sobre el nivel del mar, rodeado de plantaciones de te, sin muro protector y excavado en ladera... donde, para que engañarse, lo mas interesante es ver las infantiles acrobacias en los bateos largos.



viernes, 2 de marzo de 2012

Perdido numero Uno recorre La India por caminos no convenientemente pavimentados

Puro teatro desarrollado en tres actos.


Primer acto. 

     Vagon B10 [sleeper class]. Asientos numerados sesenta y uno [medium] y sesenta y dos [upper]. Tren en marcha, treinta millas por hora, direccion oeste_este. Desde Hampi [paisaje imposible, millones de bloques de granito color avellana se amontonan creando tumulos inverosimiles] a Hyderabad [a priori, parada de refresco direccion Calcuta]. Dia caluroso, sol descendente, por la ventana las sombras proyectadas moldean la Fortaleza de Bellary. Ambos perdidos esperan impacientemente la siguiente parada para aprovisionarse de alimentos organicos.

Perdido numero Uno [Uno]: "¡Mira, mira, mira!"
Perdida numero Due [Due]: "¡Donde, donde, donde!"
Uno [Indicando con el dedo]: "Encima de aquella colina."
Due [Refiriendose a la Fortaleza de Bellary]: "Increible."
Uno [Voceando un clasico]: "¡Aivalavidamarina!"

     Uno saca de la bolsa de mano un tocho de mas de mil paginas, forrado con tripticos informativos del Victoria memorial en Calcuta y cinta de enmascarar amarilla.

Uno [Decepcionado al comprobar]: "En la guia no sale"

     Efectivamente, la fortaleza de Bellary [cuyo ingeniero, frances, fue colgado por la desventaja estrategica que suponia haberla construido a menor altura que la vecina colina Kumbara] no queda referenciada en el prontuario. Y asi funciona el turismo de macuto en el noventa y nueve por ciento de los casos, si no sale en la guia, no hay visita.


Segundo acto.

     Vagon B10 [sleepers class]. Tren detenido en Guntakal Juction.
     Vemos a Uno saliendo del vagon B10. Observa [entendiendo perfectamente la realidad; no habra movimiento futuro] que el comboy esta formado por solo cuatro vagones_cama, no ve ningun material motriz. Como quien tiene controlada la situacion [en un pais de mil doscientos millones de personas, sin hablar el idioma regional y en un estado que no sabria dibujar en el mapa], camina cojeando, dando ligeros saltitos, ya que la suela de su zapatilla derecha [que no recibio ningun poetico arreglo] se ha despegado completamente en la parte delantera y cada vez que da un paso parece que fuera a ponerse a cantar. Firme en su proposito de comprar algo de fruta para el resto de la nocturna travesia, divisa un puesto de zumos. Se acerca y pregunta cuanto valen los platanos. Uno platica animadamente con el mercader, sobre el ultimo y soporifero partido de criquet entre Sri Lanka y Australia. Finaliza el negocio y sobre sus pasos vuelve hacia el abandonado carruaje.
     A medida que se acerca paseando la suave curva formada por el anden, sin prisa, como quien tiene controlada la situacion, detecta que la perspectiva creada entre el tren y una construccion cercana se mantiene constante aunque el se vaya aproximando. Algunas ratas recelosas se esconden al oir las discontinuas pisadas del hombre blanco, entre las traviesas divisa una sin cola a punto de cruzar bajo un rail.

     Nota del autor: Una mente mas avezada hubiese descubierto el error en matrix y hubiese galopado para intentar alcanzar el convoy en marcha, sin embargo la mente perdida de Perdido numero Uno tardo el tiempo extacto estimado para que cualquier tentativa de alcanzar el vehiculo fuese en vano... [lo desconoce todavia].

Perdido numero Uno [Pensando y paseando]: "Mira que cosas mas curiosas pasan en La India, la perspectiva creada entre el tren y aquella construccion se mantiene constante aunque me vaya acercando."

     Descubrimos a Uno corriendo [sin cojear] tras la masa metalica sobre ruedas. Unos ochenta metros sobre baldosa lisa y unos trescientos sobre compactado balasto [de granulometria variable entre cuarenta y cientocincuenta milimetros], tras salto extremo de treinta centimetros, incomprensiblemente, sin soltar los platanos envueltos en papel de periodico de ayer. El sol bastante bajo provoca molestos reflejos sobre los railes.

Perdido numero Uno [Gritando y corriendo]: "¡No me lo puedo creer!, ¡no me lo puedo creer!"
Uno [Añade corriendo un clasico]: "¡Aivalavidamarina!"


Tercer acto.

     Vagon S1 [unreserved second class]. Los cuatro vagones_cama se pierden en el horizonte, un destartalado ser humano flaco con algo en las manos corre sobre la conocida granulometria.
     Revisamos el anden y espiamos una divertida y popular conversacion autoctona. Tres hombres, de unos sesenta años, bigotudas caras renegridas y completas de arrugas, camisa clara, longhi oscuro y pies descalzos contemplan atentamente la situacion.

Uno de ellos [traducido del caranes, provincia de Karnataka]: "Curioso que Forrest Gump no sepa que esos vagones estan siendo trasladados a una via muerta para incorporarse posteriormente al Expreso uno ocho cero cuatro ocho, direccion sur_norte, destino Hyderabad [donde se encuentra, la seguro referida, fortaleza granitica de Golconda, capaz de resistir los ataques de Aurangzeb, el ultimo de los grandes emperadores mogoles, a finales del siglo XVII], partiendo desde esta misma estacion, plataforma tres a las veintidos cero cero hora local."
Otro de ellos [Complementa]: "Curioso si, primeros sintomas de que el imperio Mogol estaba en declive."
Uno de ellos [Increpa]: "¿Que posibilidad hay de que la consciencia humana sea una propiedad derivada de la forma de procesar informacion de la mente? Y si fuesemos capaces de crear un  algoritmo matematico que tratase el pensamiento de la misma forma y luego introdujeramos dicha informacion dentro de un ordenador, ¿Creariamos inteligencia artificial consciente?"
Otro de ellos [Responde seguro]: "¿Si modelaras una tormenta en una computadora, te salpicaria el agua?"

     El tercero, habiendo leido "Ciudad permutacion" de Greg Egan, asiente con movimiento infinito comprendiendo.


lunes, 27 de febrero de 2012

India sobredimensionada

     Once dimensiones componen nuestro multiverso. La teoria de supercuerdas [segun la cual el electron es un amasijo de cuerdas que vibran en un espacio_tiempo de más de cuatro dimensiones] tuvo sus diminutos obstaculos al respecto del numero de dimensiones... al principio eran solo diez pero para que todo funcionara correctamente tuvieron que añadir una mas. Por lo visto segun otra teoria, la de supergravedad [que no superfuerza], nuestro multiverso siempre habia tenido once dimensiones [que, por supuesto era el numero maximo posible con un solo graviton].

     La undecima es una especie de tubo, de diametro (1) partido (10 elevado 20) [milimetros]. Segun el principio de falsabilidad [1], la teoria es aceptada pero no verificada, ya que no ha sido posible encontrar un contraejemplo. Ademas no tiene poder predictivo.

     No sera el joven Eliseo, traumado por los vapores de dietilamida de acido lisergico que todavia se respiraban en algunas de las agrupaciones humanas de la inacabada galaxia de Auroville, el que intente rebatir la supersimetria del multiverso de Everett. Sin embargo hace semanas [leyendo casualmente "Rescate en el tiempo" de Michael Crichton] en algun comodo viaje de tren [en "sleeper class"], ya sospechaba que si que podria existir alguna dimension tan sumamente infima y particular que permitiera aglomerar un numero infinito de indios dentro de un mismo vagon [y eso sin haber morado la situacion en "unreserved second class"]. Sin embargo fue un viaje de autocarro hasta Mamallapuram [ciudad con recinto sagrado donde uno disfruta de la curiosa relacion entre el indigena y el mar, muchisimo mas cautivadora, que los templos cincelados y excavados en bloques de piedra] donde confirmó, sin necesidad de recurrir a formulas matematicas sofisticadas, la existencia de la escurridiza dimension. Pasillo central y dos filas de asientos corridos a cada lado, donde se acomodan desahogadamente seis indios [tres mas tres], constituye la seccion, ademas, cuatro pilares metalicos de cinco centimetros de diametro ayudan a que el techo del vehiculo no se combe por el peso del resto de participantes en esta demostracion fisica [se estimara para la visualizacion catorce aborigenes], asidos a la barra longitudinal colgada del maltrecho fuselaje. Sobre el suelo, decenas de paquetes, bolsas, atillos y variados bultos multicolor. Cuando el joven Eliseo es advertido ante la proximidad del destino, y comienza su desplazamiento en el eje X, las hordas invasoras, embisten cual Rohirrim de Rohan, con voraz ansia, intentando ganar el volumen de aire todavia no abandonado. Segun las antiguas y predictivas leyes de movimiento newtonianas para sistemas de referencia inerciales [con velocidad menor a la de la luz] en un espacio euclideo [de coordenadas cartesianas], la posibilidad de que el objeto "E" [joven Eliseo y petate de veinte kilos], baje del autocarro atravesando "C" [espacio contenido en el corredor], teniendo en cuenta "M" [masa india desplazandose con furia en la misma trayectoria pero con sentido contrario], es por asi decirlo, imposible... ficticia.

     Gracias a esa escurridiza undecima dimension el joven y vibratil Eliseo "E" agujerea el corredor "C" y traspasa la masa "M", apeandose del transporte en el exacto posterior momento en el que este, reducia su velocidad por debajo de los diez kilometros por hora y en el exacto anterior momento en el que la incrementaba por encima de los diez kilometros por hora, esa fraccion temporal de (1) partido (10 elevado 20) [segundos] en el que el tiempo indiano se fragmenta cuando se trata de subir o bajar del transporte publico.

     ...

     Alli, en Mamallapuram, observara el joven Eliseo la bola de mantequilla de Krishna... que decir.

     ...

     Al dia siguiente, es decir hoy, el joven Eliseo debido a una huelga de autobuses, ha tenido que adquirir un billete en "unreserved second class". Se escribe en la entrada de cada vagon que la cantidad de plazas numeradas disponibles endentro [licencia poetica] es de noventa. Con ciento trece kilometros de tiempo de ventaja, el joven Eliseo, sentado en la parrilla portaequipajes junto a cuatro indi_viduos, enumera doscientos sesenta y un humanos [con sus quinientas veintidos sobaqueras]. Empeñado, un armonico vendedor de samosas picantes con un cubo de plastico en la testa usa la undecima dimension para atravesar longitudinalmente el corredor del vagon... que decir.

[1] Mas o menos la cosa es asi; si alguien postula "todos las ratas tienen rabo" tendria que revisar el rabo de todas las ratas, y esos son muchos rabos que comprobar. Sin embargo si se especula "no todas las ratas tienen rabo" solo haria falta encontrar unasinrabo para verificar la hipotesis. 

lunes, 20 de febrero de 2012

Goa, el cazador moderno y otros hominidos visitan la isla de los monos.

     El cazador moderno [metamorfoseado en Gregorio Samsa Eritema] duerme con otros dos hominidos modernos en una tienda de campaña suiza en el hostal "La vaca sagrada", Goa. Originarios de Britania, concretamente de Clausentum, son remeros y lucen poderosos organismos, muy evolucionados para este periodo geologico.

     Despues del desayuno frugal, constituido por patatas [en minusculos trozos], arroz y cientos de exquisitos insectos que todos [excepto Gregorio Samsa Eritema, logicamente por parentesco] confundieron inexplicablemente con granos de comino, y una limpieza bucal, encaminaron sus estrepitosos pasos, cargando sus utiles de hueso y cantos bifaces [revolucion paleolitica en la region], hacia el lugar donde el dia anterior habian divisado manadas de bisontes al atardecer. La playa de fina y limpia arena castaña, se prolongaba intermitentemente durante unas cinco millas. A lo largo del tramo septentrional cientos de restaurantes, puestecitos, tiendas, locales, bares y cafeterias [maquilladas siempre con la caracteristica apariencia india ofrecida al turista neonlitico] regurgitaban las multiples posibilidades gastronomicas.

     Acostumbrados a las frias aguas circundantes del hogar natal, encontraron necesario sumerguirse en el oceano Indico y disfrutar calmadamente unos minutos de la tibia sensacion, teniendo en cuenta el futuro hostigamiento carnico... quizas no dispongan del tiempo necesario para comprobar que tipo de mar les rodea una vez comenzada la caza.

     Y como siempre pasa cuando se encuentran hominidos de diversas procedencias [sin ser precisa la fuente originaria de la idea] la necesidad de probar fuerzas eclipsa cualquier otro comportamiento. El objetivo de la inmersion se fue diluyendo y se transformo en quien de los primates presentes era capaz de llegar a nado hasta la cercana "Isla de los monos"...

     Isla de los monos retumbo en la cabeza de Gregorio con rancio eco. Otra vez.

     Y si, con un desgarrador sol aniquilador y sin probar real bocado, los tres mentalemente no desarrollados mandriles fijaron su esfuerzo vital en alcanzar una porcion de tierra ya descubierta y [en el fututo seran documentados al respecto] accesible via terrestre. Y alli estaban, en medio del mar Indico, James, practicamente albino y con similar alzado que Hugh Grant, Alex, moreno y de torso Taylor Lautner, con Gregorio epidermicamente inflamado, nadando e intercambiando rugidos incomprensibles entre brazada y brazada. Un sueño humedo para cualquier quinceañera felizmente cumplido, sin desearlo, por el joven Eritema.

     Alex, recien graduado por la Universidad de Cambrigde, opto por volver a la playa. Ligero gesto con la cabeza, y sin drama alguno se tumbo confortablemente sobre la arena. Con toalla. Se puso las gafas de sol y deboro un Toblerone. Los otros dos antropoides, nadaron durante algo mas de una hora y media. Paralelos a la costa. Uno al lado del otro. El oleaje no permitia desarrollar bien los ciclos completos de brazos y la respiracion, asi que resultaba caricaturesco ver dos manchas rojas, James empezaba a tener ese color cangrejo mitico entre albinos sajones sobreexpuetos, nadando a tramos para poder tomar aire.

     Y siguieron con la patada oscilante. Y lo hicieron convencidos de su necesidad.

    Acompañado del graznido de los cuervos sobre las cercanas palmeras Gregorio creyo escuchar las primeras notas de "Also sprach Zarathustra"... una paramnesia auricular... comprendio su nivel intelectual.

     ...

     Entendieron la necedad de su esfuerzo un segundo antes de pisar la pulcra arena de la estupida isla de los monos, paralelos a la costa, uno al lado del otro, donde encontraron a Alex mirando a otra pareja de antropoides desarrollando su particular enfrentamiento, provocado probablemente por la sofocante temperatura diurna. La fria nocturnidad no debia ser del gusto de los oponentes. Ni redoble de tambores, ni banda de musica, ni ramo de flores, ni paseo triunfal... intercambio de fluidos, todo el premio se reducia al intercambio de fluidos.

martes, 14 de febrero de 2012

Cuando Mumbai era Bombay.

Jean Passepartout Eritema repta por una de las naves lateral de la Cathedral de St. Thomas. Esta mudando de piel, asi que el helado suelo petreo refrigera su excoriada epifermis. En su lento culebrear tropieza con una zona algo mas fresca acorde a sus irritadas necesidades. Respira satisfecho. El hombre eritema, radiante, otea el horizonte catolico en busca de novedades centenarias arquitectonicas, descubriendo por casualidad, en la pared, sobre su isla de placer, una especie de epitafio conmemorativo marmoleo.

Traduce en Times New Roman, "Este monumento se levanta aquí, en el espíritu público de Bombay, para consagrar la memoria del capitán George Nicholas Hardinge R.N. [...], adquirió fama temprana, y la muerte de un héroe, al mando de la "San Fiorenzo" de 36 cañones y 186 hombres. Persiguió y dio caza, con severo caracter durante tres días, al enemigo, la fragata "La Piedmontaise", que contaba con 50 cañones y 566 hombres [...]. Noblemente con el apoyo de su primer teniente William Dawson otros oficiales y su tripulación, logró una conquista más que brillante. Pero cayó gloriosamente en el ultimo momento de esta empresa heroica el día 8 de marzo de 1808, a los 28 años de edad. Su perseverancia y habilidad en estas acciones fueron tan extraordinarios que, por el voto unánime de la Cámara de los Comunes, se levantó un monumento en la catedral de St. Paul para un registro permanente de honor a su nombre y su carácter. Así es que, Gran Bretaña y sus colonias, graban su tributo de gratitud y afecto como recompensa nacional a los héroes que dedican su vida y se sacrifican sobre el altar del valor patriota. Estos son atributos que animarán el coraje y el entusiasmo de los campeones del mañana."

Brillante Nicholas...

Treinta y ocho centimetros a la izquierda, animado por la curiosidad del anterior hallazgo y buscando las desventuras algun nuevo valiente, traduce en desconocida tipografia dorada sobre nivea piedra: "Crece y es cortado como una flor", en memoria del teniente George Harris Dickinson del cuerpo de ingenieros de esta presidencia, cuya muerte fue ocasionada por la exposición al sol mientras llevaba a ejecución, con su celo característico, las obras en las que estaba empleado en la Bhone Ghant. [...]"

Extraordinario Harris... treinta y ocho centimetros a la izquierda.

[1] "This monument is erected here by the public spirit of Bombay, to consecrate the memory of Captain George Nicholas Hardinge R.N. Animated by the example of his great master Nelson, he acquired an early fame and a hero's death. Commanding the San Fiorenzo of 36 guns and 186 men. He chased and brought into action upon three successive days, the enemy's frigate La Piedmontaise, who had 50 guns and 566 men, bore a right character, and was the terror of the indian seas. Nobly supported by his first Lieutenant William Dawson by his other officers and his crew. He achieved a most brilliant conquest. But fell with glory in the last and critical period of this heroic enterprise upon the 8th of March 1808, and in the 28th year of his age. His ardent perseverance and skill in these actions were so extraordinary that by unanimous vote the house of commons raised a monument in St. Paul's Cathedral for a perpetual record of honor to his name and character. Thus it is that GREAT BRITAIN by herself and her colonies, marks her tribute of national recompense gratitude and affection to heroes who devote and sacrifice life itself upon the altar of patriot valour. These are tributes that will animate the courage and the zeal of her champions, to the latest posterity"

[2] "He cometh up and is cut down like a flower" in memory of Lieutenant George Harris Dickinson of the engineer corps of this presidency, whose death was occasioned by exposure to the sun while carrying into the execution, with his characteristic zeal, the works upon which he was employed on the Bhone Ghant. OBIIT ANNO DOMINI MDCCCXXXIII AE TATIS SU AEXX "

miércoles, 8 de febrero de 2012

Sherrinford Holmes Lomografico.

     A las siete y cuarto de la mañana, a traves de la ventana del tren el paisaje irreal de las afueras de Ahmedabad se transforma como mirando una instantanea Lomografica. Bordes oscurecidos hasta el negro, colores distorsionados, limites borrosos, horizonte turbio, niebla, siluetas desfiguradas.

     Sedente comodamente, de manera fortuita, bajo el numero cuarenta y nueve, solamente, cree, viviria en dos conocidas villas de renombrado arquitecto; Villa Mairea, en Finlandia... de Alvar Aalto y Casa Sarabhai, en La India... de Lecorbusier. Holmes no resistiria en La India ni un mes [debido a sus constantes cambios de color] y dificilmente sobreviviria un invierno nordico [niveo y frio], sin embargo, mentalmente apuesta con firmeza, que podria.

     Dos dias atras y antes de la obligada arquitectonica visita al Mill Owners Asociation Building,  tambien de forma fortuita, olvido siete postales [compradas en Sabarmati Ashram, comunidad espiritual creada por Mohandas Karamchand G.] escritas, remitidas y timbradas [exactamente con dos sellos, de diez y dos rupias] en una conocida y exclusiva cafeteria de la ciudad, anexa a una anonima y ordinaria gasolinera. Recuerda, sobre el sofa de cojines de cuero y estructura de mimbre, frente a la cristalera principal, bajo el aparatoso televisor.

     Al dia siguiente, y antes de la deseada visita a la oficina del arquitecto Doshi, con el obsoleto sistema operativo occidental instalado 1.9, visito junto a Watson la anexa cafeteria [prefiriendo un te, pero encantado ante la perspectiva de saborear un espresso en lugar impoluto]. El sistema operativo, instalado durante las tres ultimas decadas, no dispone de lenguaje local, asi que el intento de comunicacion se efectuo mediante el universal ingles. Ante cualquier sonido emitido por Sherrinford, un moreno y bigotudo adolescente, detras del mostrador, movia la cabeza de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, componiendo el inequivoco signo afirmativo nacional, Watson, avezado ya en estos menesteres debido a su pasado en el Quinto Regimiento de Fusileros de Northumberland, comprobo la comprension del joven formulando una peticion en su ingles natal [quiza, cargada de acento australiano], "tres kilos de patatas por favor". Como respuesta el movimiento perpetuo instalado; "Si, si, si". Debido a la limpieza del local, no habia mas extraños que pudieran ayudar al desdichado Holmes a recuperar sus epistolas. Un rapido vistazo en peonza y despedida final con ovacion del publico no asistente.

     Para evitar futuras reinterpretaciones del caso, la pareja de sabuesos se encamino al Mill Owners Asociation Building para comprobar que el olvido no fuese un descuido. La asociacion por ser sabado estaba cerrada asi que se desarrollo un pintoresco coloquio en hindinglish en el que Holmes intentaba explicar metodicamente el curso de los acontecimientos del dia anterior y el encargado de seguridad del lugar aseguraba que el horario de visitas habia finalizado y que hasta el Lunes no habia posibilidad de inspeccionar el edificio [o eso es lo que entendieron no sin dificultad]. Otro rapido examen en peonza y despedida final de los jardineros y demas empleados de mantenimiento.

     Watson no observo ningun tipo de enojo en el semblante de Holmes, ni enfados ni decepciones ni refunfuños, los cielos no se resquebrajaron, no se desplomaron las torres de Gondor, no hubo un baño de sangre y fuego. Holmes aunque por un nanomomento se consolo, pensando que "elementalmente" cualquiera que encontrara unas postales escritas, remitidas y timbradas las depositaria en el barril de correos mas proximo, no sintio nada... Hace semanas se autoinstalo una aplicacion [plug-in India 2.0] que evita el razonamiento occidental [eludiendo la irritacion], aunque maximiza el riesgo de intoxicacion estomacal.

     Las bovedas con revestimiento exterior ceramico blanco reluciente del estudio de Doshi les esperan. Felicidad.




viernes, 3 de febrero de 2012

Ahmedabad insondable.

El joven Eliseo juro por Snoopy el Lunes 10 de Octubre, que jamas comeria ayudandose con la mano. El mismo Eliseo el Miercoles 23 de Noviembre volvio a jurar que jamas manducaria usando los dedos. El aun joven Eliseo, cumplida la edad de Cristo, el 31 de Diciembre de 2011, mirando a los cielos de Phalodi y por tercera vez, repitio el juramento, no comeria en La India con la mano.

Suthar Virendra A. lleva, sobre su soberbio elefante, recogiendo follaje de arboles demasiado frondosos para el paso de vehiculos motorizados por la calle, en Ahmedabad, dieciocho años. Cada semana pinta motivos florales en la frente del paquidermo, siempre con vivos colores. Acepta propinas. Si el transeunte deposita una moneda de dos rupias en la trompa, el disciplinado animal pasara el efectivo con increible delicadeza hasta la mano de su amo. Patel Sujata J. y Kotecha Deepak K. juegan Poona desde que tenian ocho años, en el mismo lugar, a la misma hora saliendo de la escuela. Aburridos por la precariedad de la acera y sin posibilidad de mejora, utilizan el cable de electricidad que cruza la calle Ramanlal Sheth Marg como red. El cable esta a seis metros del suelo. Siempre hay monos en las proximidades intentando hurtar el volante. Nagarsheth Dhara J. con una escoba de cerdas de fibra natural de mas de noventa centimetros, recoge los excrementos de tres camellos con el nueve de picas de una baraja francesa. El tamaño descomunal de los tres animales, proporcional a sus deposiciones, no intimida a Nagarsheth Dhara J. a la hora de seleccionar sus herramientas de trabajo. Shah Shitalkumar S. tumbado, pasa las veinticuatro horas del dia en Teen Darwaja. Tres arcos forman una de las antiguas entradas de la ciudad. En el arco central, en un nicho formado por los pilares interiores que refuerzan la construccion, tiene su camastro de mantas marrones y negras. Cuando el trafico rodado es muy denso propone premura con el dedo corzaon [sin maligna intencion] al viandante relajado.

El no tan joven Eliseo comio con la mano el Lunes dia 30 de Enero de 2012, a las 20 horas 23 minutos; un tandoori chicken, un plato de dal fry [no spice] y dos nan. El Martes 31, y el Miercoles 1, tambien. Ese mismo dia antes de acostarse descubrio un nuevo e irritado eritema.

domingo, 29 de enero de 2012

Caucasian mira por la ventana del tren antes de llegar a Jaipur

     Vemos a Caucasian absorto en el asiento numero cuarenta y nueve del tren 12916, Ashram Express, ruta Delhi Ahmedabad. El interior del vagon esta pintado de azulclarogris y el banco [corrido] que ocupa [para tres pasajeros, aunque respiran cinco] es azuloscurosucio. En el compartimento sin cortinas que deberian disfrutar ocho personas se aglomeran catorce, once sentados y tres tumbados [en las literas superiores]. A su izquierda una ventana envarillada horizontalmente le permite admirar el paisaje. En la mesita compartida con una bolsa de platanos maduros y algunas cascaras de cacahuetes, tiene abierto "Guerra y paz" por la pagina setecientos cuarente y nueve. Hay un parrafo subrayado con lapiz [1]. La luz del ocaso provoca algunos reflejos en el eter del denso ambiente ferroviario sin que Caucasian advierta la belleza que originan. Dificil descubrir su pensamiento, parece estar en ese estado de vigilia, en el que ideas inconexas se van concatenando sin orden aparente, aunque en el fondo de la enajenacion, se podria intuir un caos estructurado.

     ....

     En el exterior, dominado por el amarillo polvo, se dibuja la linea perfecta horizontal de horizonte. Muretes bajos de piedra roja dividen las pocas areas habitadas proximas a la via. En la quietud de la alfombra de arena solo movimiento animal. Algunos arbustos y arboles de ridiculo porte rompen la composicion minimalista.

     Y en ese momento de perfeccion mental sin sobresaltos que se observa en la mirada de Caucasian, se divisa por la ventana, tres minutos despues de sobrepasar la estacion de Alwar Juncion, un volumen cilindrico perfecto de dos metros de altura y metro cuarenta de diametro coronado por un cono de igual dimension, manufacturado a partir de tortas [tambien cilindricas] de excremento animal.

     Y en ese momento de tranquilidad emocional que se observa en la mirada de Caucasian, en la misma ruta del Ashram Express, se divisa por la misma ventana, un paralelepipedo de base rectangular de metro ochenta por dos cincuenta y un dos metros diez de altura rematado por un triangulo extrusionado, del mismo ingrediente organico descrito anteriormente. Para evitar que la lluvia empape el seco combustible dos piezas rectangulares de chapa ondulada metalica protegen la masa.

     Una [mierda de] casa [de mierda] a dos aguas [escusese la expresion].

     ...

     Caucasian sonrie imperceptiblemente durante un instante de gozo. Satisfaccion. Unicamente el pasajero descalzo sentado en el asiento cincuenta y dos advierte el gesto.

     ...

     En la pagina seiscientos cincuenta y cuatro señalo: "Pasaran el tiempo y las ganas, y los antiguos introductores de lo novedoso se aferraran a su antiguo orden nuevo, ahora anticuado, y defenderan la decoracion de su casa frente a la juventud que crece, que de nuevo quiere y necesita satisfacer su necesidad de probar fuerzas. Y exactamente del mismo modo ambas partes esgrimen argumentos que consideran ser la verdad; unos sobre el nuevo espiritu de los tiempos, los derechos del hombre y demas, y otros sobre el tiempo consagrado al derecho, las ventajas de lo conocido, lo acostumbrado... Ambas partes solo aspiran a satisfacer las necesidades de las edades del hombre"

     [1] "El principe en su experiencia vital, habia aprendido el necesario arte de hablar solo con la boca y de contemplar sin ver, ese arte que todos nosotros aplicamos inconscientemente, como cuando nuestros ojos se detienen obstinadamente en un objeto que no vemos o cuando pronunciamos las palabras que hemos aprendido sin pensar en ellas y que aplicamos conscientemente cuando deseamos mirar algo horrible sin asustarnos o pronunciar palabras conmovedoras sin que nos tiemble la voz."





martes, 24 de enero de 2012

Sherrinford Holmes y Dr Watson. El poco atractivo caso de la suela de la zapatilla.

Un elefante descomunal con una flor [posiblemente una margarita] dibujada en la cabeza, avanza pesadamente por una cienaga comercial de trafico multimodal sin pavimentar, comandando una incomprendida multitud que reclama con agonia inverosimil  la inmortalidad fotografica.Un helicoptero a baja altura lanza desde el aire petalos amarillos, a veces flores.

Un hombre camina en bucle, hablando por un teletrofono de Meucci [Antonio], con el disco de marcar en la mano izquierda y el microtelefono en la derecha. Los treinta metros de cable [que transformaban el aparato fijo en movil] fueron atropellados por la anterior muchedumbre.

...

A doscientos metros trayectoria sur, otra calle; en una interseccion, unas diecisiete personas reclaman que su paso motorizado haya sido cortado. Dos tractores jurasicos, ocho neumaticos de camion, cinco vallas de rejilla metalica con ruedas y seis policias [uno en cada direccion] protegen el reciente vertido solado de hormigon [quien sabe si con mallazo de reparto]. El viandante puede atravesar el problema sin problemas. Holmes detecta que los miembros de seguridad evitan que la todavia blanda masa se deforme por el paso de trafico pesado hasta su fraguado minimo. Watson corrobora el pensamiento. Ademas de los claxones que acompana el estado de libertad por el pais, se oyen gritos, gruñidos habituales y diversos pitidos poco convencionales. El perfecto plano gris sera el acabdo final del arreglo viario. Necesita proteccion.

...

Sherrinford y John H. continuan su camino hacia la post office, no lo saben todavia, pero la oficina que encontraran quinientos metros direccion sur no es la que pretendian direccion este, es mas, el hallazgo aunque real, es mas que casual, al ser el buzon que les da la pista [alli donde depositaran la correspondencia destinada a su mundo],  un barril de treinta y cinco galones imperiales teñido de verde oscuro.

Repitiendo exactamente el mismo itinerario y antes de alcanzar la encrucijada tropiezan con un zapatero. Sesenta y siete años. Cincuenta y ocho kilos. Viejo, encorvado. Turbante roido blanco. Camisa traslucida, pantalon de tejido descafeinado. Descalzo.Con oficina sita sobre la piedra del alcantarillado lateral del bulevar [vease la fina ironia]. Una bigornia desgastada. Cuatro frascos viscopringosos. Dos brochas, un pincel. Una cuña muy afilada. Maza, clavos. Y algunos restos de caucho y cuero. Holmes recuerda su consumida suela izquierda y no duda en descalzarse. Sera [cree] testigo de un extenso acto de cariño y decana dedicacion hacia el calzado. Un poema contemporaneo de tacto y delicado amor a la profesion. [Pausa, mirada complice, Watson asiente despacio con la cabeza mientras entrecierra los ojos convencido de que contemplara la labor de un artesano].

Corta un trozo de goma oscura reforzada en forma de tetraedro y con nueve clavos, remachados de un golpe, recompone la desgastada suela. El amor para las peliculas.

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Sigue el revuelto popular en la interseccion. Ricksaws, bicicletas, alguna vaca, carros y otros vehiculos mecanizados continuan exiguiendo el paso. Sherrinford Holmes observa mientras transita que dos huellas coplanares y paralelas han bautizado la perfecta superficie. Lamentablemente nunca descubrira al bribon que burlo la seguridad estatal pero esta seguro de que esa huella permanecera alli durante decadas, innamovible, hiperterrita, impasible. Le gustaria que en alguna realidad ucronica se reescribiera una nueva historia desde el desgraciado punto jonbar que recuerda lo incomprensible del ser humano.



jueves, 19 de enero de 2012

Chandigarh, se consuma el objetivo...

Y puede que fuera normal que Lecorbésier, el hombre pajaro [cuya sombra todavia ciega al moderno arquitecto], acabara en La India jugando a ser urbanista.

Perdido numero Uno [a partir de ahora, Uno] y Perdida numero Dos [a partir de ahora, Due] transitan enajenados por la Jan Marg de Chandigarh buscando la oficina de turismo donde tramitar el permiso para poder visitar el Capitol Complex, lugar sagrado donde el arquitecto moderno ha de cambiarse de calzoncillos al menos tres veces. Efectivamente, en el sector nueve, segun el reporte recabado en el otro punto de informacion turistica, se encuentra el habitaculo receptor de insaciables proyectistas peregrinos. Posiblemente la habitacion no haya cambiado de mobiliario ni de secretario desde que Charles Edouard aterrizara en 1952. Sin querer romper la simetria del lugar son sentados amablemente en un sofa marron. Un armario archivador de tres metros oculta una ventana. La simetria se quebro hace decadas. Due y Uno rellenan un papel con sus datos personales, un papel, no dos, y esperan diez minutos hasta obtener su autorizacion.

Siempre por el placentero y ameno margen izquierdo de la misma via Jan Marg, dejan atras la escuela de bellas artes y el leisure valley [traducido como valle del ocio] del sector diez. Solo el sector tres y una zona postapocaliptica les separa del orgasmo. Ni rastro de vacas sagradas. Cerca del sobrealambrado secretariado [uno de los tres edificios a visitar] amables y uniformados militares piden explicaciones. Aunque acostumbrados al arquitecto blanco [no tanto a la mujer blanca], acompañado por una sonrisa, permiten el paso. Cincuenta metros antes de la alambrada principal ambos despistados deben repetir el permiso. Esta vez, una camara web les inmortalizara. El hombre del mostrador se sorprende de que la barba y el pelo de Uno sean del mismo color. Esperan diez minutos hasta obtener su reautorizacion.

Traspasada la alambrera y justo cuando Due estaba cambiandose los culeros ante el alzado principal, otro uniformado militar les ordena ingresar en un golondrino no diseñado por Carlos Eduardo. Alli, son sentados a la espera de ordenes, de nuevo, respetando la simetria en un sofa marron. El uniformado militar tras resolver el papeleo que supone que dos personas visiten un edificio administrativo, hace llamar a un subordinado uniformado con fusil de asalto reglamentario.

Pravin [el subordinado uniformado preparado para asaltar las oficinas reglamentariamente], conduce a los desorientados hasta el ascensor principal despues de acceder [tras exhaustivo registro] en la masa gris de hormigon proyectada por Carlos Eduardo. En la sexta planta conduce a Due y Uno hasta un archivo donde desordenan papeles quince personas. Estanterias llenas de carpetas, mesas llenas de carpetas, carpetas llenas de papeles y sillas llenas de funcionarios clasificando papeles en carpetas y en estanterias. Son sentados sin miramientos simetricos. Josef K. recordando su proceso estaria emocionado por la escena. Tras otra vision de la revision de la reautorizacion de la autorizacion, Pravin, les devuelve todos los documentos recolectados. Emocionados y sentados, Uno y Due imaginan que con tanto papeleo podran extasiarse con todos y cada uno de los volumenes proyectados por Le Corbusier, incluso temen por la poco previsora cantidad calzones y calzonas procurada.

Con Pravin a paso ligero, llegan hasta el ascensor principal. Esperan al ascensor principal. Llega el ascensor principal. Se corren las puertas. Entran. Se descorren las puertas. El hombre que da a los botones del ascensor principal pulsa el numero diez. Se enciende el boton con el numero diez. Sensacion de que el ascensor se mueve. Sensacion de que el ascensor se para. El boton con el numero diez parpadea. Una musiquita de ascensor comienza a sonar. Planta diez. El hombre que da a los botones del ascensor principal pulsa el icono de "puertas abiertas". Pravin da libertad absoluta en la azotea del monstruo de hormigon con orgiastico alzado. Esa es la recompensa... una azotea. Es verdad que las cubiertas planas de Le Corbusier son consideradas el quinto alzado, pero claro... les faltan los otros cuatro.

En la azotea, llena de piezas de hormigon gris, extrañas y volumetricamente puras, hay montada una tienda de campaña reglamentaria [no original pero con igual aire volumetricamente puro]. Ante el habla hispana, cinco subordinados en camiseta de tirantes blanca damart thermolactyl surgen por debajo de la lona. Los pantalones y calzado son reglamentarios. Parecen interesados por el origen y futuro destino de los extraviados alienigenos. Como Due y Uno comprenden su actual estado no arquitectonico, asumen su ventura, y conversan animadamente en un curioso idioma ininteligible incluso para Kal-El.

Y eso es todo, ni edificio de las cortes, ni edificio de la asamblea legislativa ni edificio del secretariado. Solo azotea.

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Por la tarde, revisando algunos de los prototipos de ladrillo proyectados como vivienda, en el sector veintidos, en un interesante ejercico plastico ceramico perteneciente a su tiempo y a la necesidad de generar multiples variaciones formales con limitados materiales, un simpatico hindu con el pelo teñido de rojo, que salia de la morada, les propuso pasar al interior. Al fin Uno podria interactuar con el pueblo chandigano disfrutando de un entorno arquitectonico pacifico. Presentaciones familiares e intercambio de informacion personal fundamental. Un tresillo y dos sofas amueblan el salon. Una tele de plasma amuebla la pared. Se abre una puerta, una cama y un abuelo. Dentro de la habitacion todo el espacio esta ocupado por montañas inexpugnables de algo. Un corredor que cruza desde el salon hasta el jardin trasero permite el paso a otras tres particiones. Un segundo dormitorio. Otra cama y de nuevo horror vacui sin abuela. Una cocina y un baño. El simpatico hindu, sintiendo las muestras de interes por la arquitectura producida por el suizo, obliga a Due y Uno a sentarse en la sala de estar y ofrece como agasajo, con obligacion de comer intimidando con el dedo, unos confites indios.

Al dia siguiente perdido numero Uno y perdida numero Dos, mas perdidos que nunca, recordando el encuentro en el sector veintidos, pudieron [como pretendian] usar toda su ropa interior gracias a la dulce ingesta impuesta la tarde anterior... el contacto con la arquitectura de Chandigarh produjo, al fin, el efecto deseado.


miércoles, 11 de enero de 2012

Un bebe de escasos meses reposa sobre un cartón cerca de Phalodi.

Por el circuito cerrado de la televisión del subterráneo [pero aéreo] de Bangkok, pasaban como las paradas, anuncios de cámaras fotográficas... todos los días, a todas horas, publicidad de Canon y Nikon ó de Nikon y Canon ó viceversa. Siempre los mismos. Básicamente, el fundamento era hacerte creer, que tu vida [puesto que iban dirigidos al individuo como entidad, a tí] era tan increíblemente fascinante que se merecía que te compraras una cámara para instantánearla y compartirla fielmente con el resto del mundo. Imágenes bucolicosentimentales y melodías sensibleroconmovedoras conformaban el deslumbrante compendio con honesto propósito comercial. Como una revelacion bíblica, como advertir la piedra filosofal, durante tres minutos crees que con cada amanecer ganas el derecho de petar al personal.

Pero cuando te tronchas de verdad, es cuando después de algún fundido en blanco, insertan a cuarenta y ocho indios tirándose polvos de colores en el Holi Festival [festival, al que por supuesto Steve McCurry aplicó su alquimia] por alguna populosa avenida metropolitana. El día a día de La India. Stanislaw Lem tendría un filón ante la problemática de la comunicación y comprensión del metalenguaje propagandístico actual.

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Un recién nacido, que todavía no puede mover la cabeza, descansa desnudo sobre un carton en el que se lee "PEP". A primera hora de la mañana su madre lo ha soltado allí, cerca de una zapata corrida de hormigón armado decorada por sicodélicas eflorescencias debidas probablemente a la alta cantidad de sales del agua usada en la elaboración de la mezcla. Su hermano mayor, sentado, sin pantalones y con una camiseta a rayas azules y marrones, mientras se mete el dedo en la boca, juega con otro pedazo de cartón en el que se lee "SI". Lleva los ojos pintados de negro. Es moreno, muy moreno.

La madre lleva la cara tapada por un velo rosa y apenas se percibe el gran pendiente dorado que perfora la aleta izquierda de su nariz. Del adorno parte una cadena del mismo material que se pierde entre la maraña de pelo negro cerca de la oreja izquierda. Mirada profunda y reprobadora. Viste un sari naranja y amarillo muy fino. Muchos de los dibujos de la prenda son apenas perceptibles debido al intenso sol que baña el desierto del Thar. Los brazos quedan tapados por decenas de brazaletes que se convierten en pulseras a la altura de las muñecas. Las puntas de los dedos están teñidas con henna. Delgada y cansada. Con una azada corta, rellena con árido de granulometría media, una bandeja metálica. Con un habil y experto movimiento de brazos, cadera, piernas y espalda, deposita la carga sobre su cabeza. Cuando llega a la hormigonera vuelca la china en la cuba.

El viento se recrea con un papel usado. No hay poesía en el movimiento. Solo se escapa, asciende tres metros y súbitamente cae sobre la arena, quizás veinte metros más allá. Un A3 que vuela. Tenía dibujado el emplazamiento de una planta solar. El ingeniero no hace ningun caso, sabe perfectamente donde está. El y el papel. Con su pañuelo blanco rodeandole la cabeza hasta el cuello, evitando que la arena le deje la garganta como lija, asemeja Bahpi. Una vaca blanca con joroba desproporcionada, cuernos cenizos desgastados y orejas apuntando al sur, se arrima al papel con convicción. El impreso va entrando lentamente. Cuando solo queda la mitad por masticar, el papiro se arruga como las cartas en un buzón minusculo. Desaparece. La res, con gesto violento, gira la cabeza, y se lame o rasca el costado derecho, puede que espantando algún molesto parásito. La cortina de piel del cuello se mece con la enérgica acción. Volvera a rumiar la celulosa.

Lejos, sobre la menguada línea sinuosa del horizonte un vigoroso dromedario avanza con garbosa marcha. En la pata delantera derecha, próxima a la almohadilla plantar, pende un cordon trenzado rojo desgastado. La cabeza acompasa cada paso con exacta cadencia. En la giba se advierte pelo algo mas oscuro. Trota hacia un arbusto rastrero caducifolio, seguramente un calligonum polygonoides. Se detiene junto al fino tronco, mientras, moviendo rítmicamente su mandibula acumula una sustancia blanca próxima a la comisura de los labios. Baja la cabeza perdiendo la poderosa curva del cuello. Curiosea entre las ramas de corteza blanca. Sigue rumiando, pierde interés por la planta. Vigila las ruidosas tareas humanas cercanas.

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Un bebe de escasos meses reposa sobre un cartón, su madre vestida de vaporoso amarilo y naranja trabaja haciendo hormigón, próxima, una vaca blanca come un papel llevado por el viento mientras un dromedario interesado en un arbusto avanza por la línea del horizonte.


viernes, 6 de enero de 2012

En el que Jean Passepartout se regocija en Jaisalmer.

Lejos quedaron las jornadas compartidas con el despistado detective Fix.

Tras doscientos setenta y siete días, Jean Passepartout regojizandose del esquizofrénico y excelente trabajo volumétrico del palacio Maharajá Mahal zascandileando sobre cinco bastiones de la muralla de Jaisalmer, desde la terraza de un local de comida tibetana, experimenta el sentido del viaje. Nunca ha oído hablar de Jaisalmer... ni siquiera de Jodhpur y mucho menos de Jaipur.

La ciudadela fundada por Rawal Jaisal y todo lo construido encima de la colina Trikuta es de piedra arenisca de color amarillo. La muralla cual serpiente, circunda la cota superior de la elevación. Las almenas, altas como un hombre, se alzan arrogantes. Detrás, antiguas atalayas defensivas, hoy con suerte, moradas, sondean el horizonte. Nunca en su vida vió algo tan maravilloso.

Para él, el tono, es más bien el de un amarillo áspero apagado... casi ocre pastel.

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Traduce, que la mayoría de los habitantes intramuros son Brahmins, el resto Rajputs. No es capaz de distinguir las diferencias, ni de encontrar las semejanzas, y sólo en raras ocasiones recordará el nombre del soberano fundador. Lee que la ciudad se desarrolló debido a su situación estrategica, en el itinerario de las tradicionales rutas de comercio, que con camelus dromedarius, unían La India con Arabia y Persia. Arabia y Persia, suenan bien, como a cuento de Scheherazade, sin embargo, penosamente sabría situarlas en un mapa político. A Scheherazade tampoco.

Con el deleite orgiástico que supone tener tiempo para disfrutar de la geometría de la ciudadela desde la terraza de una torre defensiva con forma Lecorbusiana de tres alturas pide amablemente un "banana lassi". Que no deja de ser un yogurt de leche de vaca y platano con apellido exótico.

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La mesa en la que se instala acaba de ser utilizada. Es una mesa con estructura metálica tubular y superficie horizontal transparente. El no tan joven camarero con bigote y pendiente dorado, acumula en una bandeja plateada lo dejado por el anterior servicio. Introduce meticulosamente todo los desperdicios en una bolsa de plástico, y la lanza por encima del pequeño peto de piedra arenisca ocre pastel de la torre de forma Lecorbusiana de tres alturas al espacio residual de ronda, que queda entre la masa vigía y la muralla. Ayudandose de la mano y de un envoltorio de aperitivos como estropajo, rasca algunos ardites de ketchup. Sin miramientos, con el paño de fina tela rosa que embellece el respaldo de las sillas de metal y un poco de agua no gastada de una botella de plástico abandonada por algun otro cliente, limpia la mesa. Emponzoña la mesa. Al acabar, con cuidado, restaura el orden protectorrespaldorosa-respaldosilla para mejorar el secado del recién bautizado trapo. Botella y envoltorio acompañarán a la bolsa en su lento degradar.

Y el joven Passepartout, cuyo objetivo imaginario vital era hacer los coros a David Bowie interpretando Space Oddity, experimenta el sentido del viaje. Una vaca a lo lejos cornea a otro disfrazado turista desorientado.


jueves, 29 de diciembre de 2011

Caucasian recorre las calles.

Caucasian se ducho al septimo dia.

Por la noche y tras siete abrasivos dias [uno en Calcuta, tres en Varanasi, dos en Agra y mil cuatrocientos kilometros en Tren] descubrira al quitarse su camiseta [casualmente] roja [pintada por Basquiat], que tiene la piel cubierta de enormes eritemas. Enormes y relucientes. La erupcion focalizada en los hombros y cuello, se extendera por los brazos, se desparramara en cascada por la espalda y timidamente, asomara hasta el coxis.

La "vivienda minima" es a la arquitectura lo que el ultimo teorema de Fermat a las Matematicas. La hipotesis de Fermat resistio tres siglos y medio. Sir Andrew Wiles, tras diez años de dedicacion [ocho de ellos en total aislamiento] la demostro en los noventa, apoyandose en la teoria probada por Ken Ribet, al respecto de la conjetura de Taniyama-Shimura. Fermat [un figura] enuncio el teorema en un margen de un ejemplar de la "Arithmetica" de Diofanto y agrego que el margen era demasiado estrecho para contener la demostracion. Sir Andrew relleno, el solo, cien paginas.

Asaltado por el antrax, Caucasian aceptara su nuevo papel. Analizara todas la eventualidades indias que podrian haber provocado semejante rubefaccion. La salubridad del cercano y sagrado rio Ganges, el higienico y preciso super fast express train, los higienizados y exquisitos manjares consumidos, el purificado aire respirado, el desinfectado e inmaculado volumen ocupado, el cuidado y respetuoso transito por el empedrado exterior, los incolumes y tambien sacros animales urbanos... No encontrara motivo aparente por el cual se esta transformando en Darth Maul. Caucasian [en lo sucesivo] solo comera arroz blanco hervido, se duchara [con agua caliente o fria], enjabonara y encremara todos los dias dos veces, no tocara a ningun ser vivo o muerto periferico, ni disfrutara, nunca mas, de su debilidad... no mas te Tchai.

El universitario juega en sus ratos libres a dibujar el minimo digno espacio que habitar. Cree, que con sus innovadoras ideas [seguro escritas en cualquier libro anterior a su nacimiento] podria llegar a una solucion definitiva. La vivienda minima ocupada por Hayagriva en Taj Ganj town [quizas a trescientos metros del impoluto Taj Mahal] mide dos ochenta por dos veinte. El rectangulo queda orientado direccion oeste este. La unica apertura es la puerta doble, de madera pintada de azul indigo en el lado occidental que ocupa toda la fachada. Como mobiliario un colchon elevado mediante unos tabiques de ladrillo, frente a la cancela. El entretabicado permite el almacenamiento de tres pucheros y una cazuela. Dos piezas de material desconocido funcionarian como estantes en la cabecera de la cama. Hayagriva por la mañana defeca en la zanja abierta a modo de alcantarillado situada debajo de la entrada de su vivienda.

Tras seis jornadas no presenciara ningun milagro. El eczema cohabita su cuerpo. Sin embargo, por la mañana del septimo dia advertira el prodigio. Tras el primer aseo diario, y al igual [pero al contrario] que Joaquin Reyes dijera en boca de Enjuto Mojamuto en el episodio cuarto de la primera temporada de Muchacha Nui ["El peor dia de mi vida"], exclamara; "como vino, se fue [1], pero esta experiencia me hizo valorar las cosas importantes de la vida... [y tras un silencio]... los zombies de "28 semanas despues" no son zombis, son infectados".

[1] Enjuto berrea literalmente "Como se fue, vino".


sábado, 24 de diciembre de 2011

El Taj Mahal. El Taj Majal.

Esta vez, el gueto turistico donde se pastorea al ansiado viajero de exigua faltriquera, se ubica a escasos metros de la puerta sur del Taj Mahal, Taj Majal.

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El joven Eliseo, desde la terraza del local de comidas Treat ["Restaurant serving healthy food with love, el pintor se quedo sin espacio y la ultimas letras "ve" quedan amontonadas [1], aunque no come nada saluble es servido con love], divisa el "finial" ornamentado de la cupula principal del Taj Mahal. No distingue el blanco marmol, sin embargo esta seguro de que es el finial ornamentado del Taj Mahal. Lleva seis dias sin ducharse. El joven Eliseo disfruta del segundo Tchai de la jornada. El tren que le llevo de Varanasi a Agra con diecisiete horas de retraso le permitio acabar "El lobo estepario" [Hermann Hesse] y "Creia que mi padre era Dios" [Paul Auster]. Agradecio la demora.

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Siempre desde la misma terraza, resiste estoicamente la rotondameba en la que converguen tres ruidosas calles... disfruta pues, de seis animadas esquinas [aunque solo divisa cuatro]. En la primera y haciendo un barrido de izquierda a derecha, se alza un edificio rosa. En la tienda de la planta baja se lee "Hanif Bhai". Se venden frutas perfectamente ordenadas. Naranjas, piñas, platanos, granadas, papayas y caquis. Patatas y tomates. Soporta bien el paso del tiempo. Entre medianeras el sastre S.K. [un cartel tapa el resto de las iniciales] mira a traves del cristal de la puerta. Para completar el espacio, una masa azul con trazas de pintura blanca. En planta baja otro local, el "Joney's Place". Sirven desayunos, comidas y cenas.
Al cruzar la calle, nos encontramos una construccion azul de una sola altura. Siete ancianos desdentados y sonrientes, en cuclillas, y dos niños, de pie, beben te bajo un tejado metalico que funciona como porche. Completa la esquina un local desteñido de violeta, con un rotulo en el que se lee "Life medical store". Una farmacia. Nadie deberia consultar con el farmaceutico.
A tres metros y traspasando el camino de tierra que directamente conduce hasta el Taj Mahal, se levanta una horrible masa roja. No merece la pena detenerse en este caustico arquetipo arquitectonico, pero hay que mencionarlo ya que ocupa un volumen. En planta baja alguien detras de un mostrador, [posiblemente de la tienda "Heera Lal Nanak] alimenta con algo naranja en su mano, a una vaca. Dos veces. Luego golpea con un baculo el lomo del animal para evitar que se cuele a comprobar el genero.
Sin perspectiva y frente al bulto, se observa, sin nombre y de soslayo, una fruteria al lado de un local de verduras. Cerramientos de ladrillo ceramico enlucido, teñido de azul y verde cierran el barrido. En la fruteria desordenada, se hacen zumos de naranja con una maquina trituradora, de salchichas. El verdulero ofrece coliflor, pepinos, lechugas, rabanos, alubia verde, alubia blanca, zanahorias naranjas y zanahorias blancas. No muy apetitosas. Ninguna construccion es mayor de dos alturas. Todas culminan en terraza.

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La rotondameba esta formada por un murete de medio pie de noventa centimetros de alto, enmugrecido de añil claro y engalanado con esputos rojos de betel. Dentro, el abismo. Un promontorio plastico no reciclable, no utilizable y no combustible. Para compensar la densa linea horizontal, se levanta febril una torre postapocaliptica compuesta por por dos railes metalicos arriostrados y oxidados, y finial ornamentado formado por un matorral de cables y piezas ceramicas. Se amontonan, alrededor, cuatro vacas, dos bufalos, nueve tuk tuks indios [de capota amarilla polvorienta deslumbrante], tres rickshaw hibridos [con bicicleta y capota descapotable] dos carros de fruta, nueve motos, tres bicicletas y una carreta tirada por un dromedario. Dromedario.

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A intervalos matematicos la sombra se proyecta sobre el asfalto de la unica calle asfaltada. Con direccion oeste-este un hombre con bigote y sin turbante empuja un carro de cuatro ruedas de bicicleta. Transporta excremento seco perfectamente ordenado. Las informes deposiciones han sido convenientemente manufacturadas en volumenes circulares de veinte centimetros de diametro y cuatro centimetros de espesor. Para transportar mas cantidad sobre la superficie del carro y con maderas putrefactas ha, desafiando las leyes de la buena praxis arquitectonica y seguramente la de la gravedad, construido tabiques laterales. Con direccion este-oeste avanza cansado un autobus escolar amarillo sin escala con su entorno, cargado de escolares uniformados de apagados colores sin combinacion con su entorno, tratando de esquivar a todo el personal del concurrido nodo. El hombre sin turbante y con bigote se distrae. Alguien a su izquierda, posiblemente el sastre S.K. llama su serena atencion.

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La mirada fija, esculpida en la direccion sur-norte, no oeste-este. Nostalguica al comprobar que nada ha cambiado.

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Con sereno paso la ballena amarilla colegial no evita el mierdicidio. Es el holocausto. La unica estrada asfaltada en la ameba de la puerta sur del Taj Mahal queda cubierta de deposiciones cilindricas. El hombre con bigote y sin turbante, afanado por recoger el combustible, mira, ahora si con imperiosa atencion, al transporte escolar.

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El joven Eliseo bebe el ultimo sorbo de su te Tchai pedido con educacion y servido con amor, y sigue escribiendo en su libreta rosa. Pasará el frio invierno en La India. Un[a] gatorrata cruza una de las calles no asfaltada. Mañana, ademas de cumplir una semana sin agua caliente, descubrira que no era el finial ornamentado del Taj Majal.

[1] Restaurante sirviendo comida saludabe con amor.



martes, 20 de diciembre de 2011

Cinco Tchais en Calcuta.

En un muro amarilo de ladrillo enlucido hay un armario de madera verde. Mide dos metros cuarenta centimetros de alto, un metro diez centimetros de ancho y quizas cuarenta centimetros de profundidad. Fracciona el espacio una tabla de holgado espesor, a una altura sobre el empedrado de noventa centimetros. La parte inferior, encima de lo que suponemos es el alcantarillado urbano, funciona como almacen. El espacio superior sobre el grueso madero es divido por cuatro baldas horizontales de solo un centimetro.

Las ollas, pucheros y cacerolas se amontonan en la dimension inferior. Arriba, en la tabla que funciona como mesa, hierve una olla sobre un quemador de alcohol. El quemador tiene un deposito cilindrico. El universo fragmentado superior esta perfectamente ordenado segun la importancia y rutina de los ingredientes necesarios para que Rhaoul, de doce años, metro treinta [que tambien se podria llamar Shiva], ejecute la dificil tarea de preparar te Tchai y todo tipo de tostadas para el personal demandante sobre banco corrido de madera pintado de verde, al otro lado de la calle [quizas a dos metros ochenta centimetros].

En el momento en que es servido el quinto Tchai en cuenco de barro, posiblemente el hombre mas antiguo, desgastado, roido y torcido que se ha visto deambular en esa direccion en Hartford Lane, recoge del suelo, despues de mirar cuatro veces a su alrededor, un recogedor de basuras de plastico [igual de antiguo, desgastado, roido y corcovado que el]. Un acalorado sujeto, irritado con el mundo que le rodea, brama sin percatarse del pequeño hurto.

En el mismo instante en que se agacha y en opuesto sentido [al inicio de la estrada], en la misma Hartford Lane, una rebaño de cabras [blancas, negras y marrones] avanza a velocidad inusitadamente veloz escapando a los despiadados varazos de cuatro pastores contemporaneos. Al final de la expedicion, Atom, joven fotografo oriental, galopa tras la entelequia creada por Steve McCurry. Un acalorado sujeto, irritado con el mundo que le rodea, brama sin percatarse de la congreagacion que se le avecina.

En el mismo segundo en que Rhaoul ofrece el septingentesimocuarto te de su apretada agenda diaria al extranjero, exactamente en medio de las acciones con reseña, dos indios de metro noventa increpan al acalorado sujeto anteriormente citado, que sin parar de encajar el sermon, grita enardecido en todas las direcciones. En vista del infructuoso efecto balsamico de la homilia, y tras aviso, los gigantes empiezan a racionar galletas mientras acompañan al sujeto enfriado a lugar desconocido.

Y escribe Andrzej Kusniewicz en "El rey de las Dos Sicilias"; "...el momento constituido por la misma secuencia de estos hechos nunca mas se repetira. Por ello, este momento es tan importante como el gesto del padre Puntigam, que le da la extrema uncion al moribundo heredero del trono de los Habsburgo..." Y se puede pensar que efectivamente el momento constituido por la secuenia de los hechos relatados nunca mas se repetira y por ello es necesario su exposicion. Sin embargo y en contra de la fotografica ficcion afgana esta sucesion de hechos acontece con extrema frecuencia... solo es necesario esperar y disfrutar de cinco Tchais sobre banco corrido verde de madera frente al armario de Rhaoul.