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miércoles, 8 de febrero de 2012

Sherrinford Holmes Lomografico.

     A las siete y cuarto de la mañana, a traves de la ventana del tren el paisaje irreal de las afueras de Ahmedabad se transforma como mirando una instantanea Lomografica. Bordes oscurecidos hasta el negro, colores distorsionados, limites borrosos, horizonte turbio, niebla, siluetas desfiguradas.

     Sedente comodamente, de manera fortuita, bajo el numero cuarenta y nueve, solamente, cree, viviria en dos conocidas villas de renombrado arquitecto; Villa Mairea, en Finlandia... de Alvar Aalto y Casa Sarabhai, en La India... de Lecorbusier. Holmes no resistiria en La India ni un mes [debido a sus constantes cambios de color] y dificilmente sobreviviria un invierno nordico [niveo y frio], sin embargo, mentalmente apuesta con firmeza, que podria.

     Dos dias atras y antes de la obligada arquitectonica visita al Mill Owners Asociation Building,  tambien de forma fortuita, olvido siete postales [compradas en Sabarmati Ashram, comunidad espiritual creada por Mohandas Karamchand G.] escritas, remitidas y timbradas [exactamente con dos sellos, de diez y dos rupias] en una conocida y exclusiva cafeteria de la ciudad, anexa a una anonima y ordinaria gasolinera. Recuerda, sobre el sofa de cojines de cuero y estructura de mimbre, frente a la cristalera principal, bajo el aparatoso televisor.

     Al dia siguiente, y antes de la deseada visita a la oficina del arquitecto Doshi, con el obsoleto sistema operativo occidental instalado 1.9, visito junto a Watson la anexa cafeteria [prefiriendo un te, pero encantado ante la perspectiva de saborear un espresso en lugar impoluto]. El sistema operativo, instalado durante las tres ultimas decadas, no dispone de lenguaje local, asi que el intento de comunicacion se efectuo mediante el universal ingles. Ante cualquier sonido emitido por Sherrinford, un moreno y bigotudo adolescente, detras del mostrador, movia la cabeza de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, componiendo el inequivoco signo afirmativo nacional, Watson, avezado ya en estos menesteres debido a su pasado en el Quinto Regimiento de Fusileros de Northumberland, comprobo la comprension del joven formulando una peticion en su ingles natal [quiza, cargada de acento australiano], "tres kilos de patatas por favor". Como respuesta el movimiento perpetuo instalado; "Si, si, si". Debido a la limpieza del local, no habia mas extraños que pudieran ayudar al desdichado Holmes a recuperar sus epistolas. Un rapido vistazo en peonza y despedida final con ovacion del publico no asistente.

     Para evitar futuras reinterpretaciones del caso, la pareja de sabuesos se encamino al Mill Owners Asociation Building para comprobar que el olvido no fuese un descuido. La asociacion por ser sabado estaba cerrada asi que se desarrollo un pintoresco coloquio en hindinglish en el que Holmes intentaba explicar metodicamente el curso de los acontecimientos del dia anterior y el encargado de seguridad del lugar aseguraba que el horario de visitas habia finalizado y que hasta el Lunes no habia posibilidad de inspeccionar el edificio [o eso es lo que entendieron no sin dificultad]. Otro rapido examen en peonza y despedida final de los jardineros y demas empleados de mantenimiento.

     Watson no observo ningun tipo de enojo en el semblante de Holmes, ni enfados ni decepciones ni refunfuños, los cielos no se resquebrajaron, no se desplomaron las torres de Gondor, no hubo un baño de sangre y fuego. Holmes aunque por un nanomomento se consolo, pensando que "elementalmente" cualquiera que encontrara unas postales escritas, remitidas y timbradas las depositaria en el barril de correos mas proximo, no sintio nada... Hace semanas se autoinstalo una aplicacion [plug-in India 2.0] que evita el razonamiento occidental [eludiendo la irritacion], aunque maximiza el riesgo de intoxicacion estomacal.

     Las bovedas con revestimiento exterior ceramico blanco reluciente del estudio de Doshi les esperan. Felicidad.




martes, 24 de enero de 2012

Sherrinford Holmes y Dr Watson. El poco atractivo caso de la suela de la zapatilla.

Un elefante descomunal con una flor [posiblemente una margarita] dibujada en la cabeza, avanza pesadamente por una cienaga comercial de trafico multimodal sin pavimentar, comandando una incomprendida multitud que reclama con agonia inverosimil  la inmortalidad fotografica.Un helicoptero a baja altura lanza desde el aire petalos amarillos, a veces flores.

Un hombre camina en bucle, hablando por un teletrofono de Meucci [Antonio], con el disco de marcar en la mano izquierda y el microtelefono en la derecha. Los treinta metros de cable [que transformaban el aparato fijo en movil] fueron atropellados por la anterior muchedumbre.

...

A doscientos metros trayectoria sur, otra calle; en una interseccion, unas diecisiete personas reclaman que su paso motorizado haya sido cortado. Dos tractores jurasicos, ocho neumaticos de camion, cinco vallas de rejilla metalica con ruedas y seis policias [uno en cada direccion] protegen el reciente vertido solado de hormigon [quien sabe si con mallazo de reparto]. El viandante puede atravesar el problema sin problemas. Holmes detecta que los miembros de seguridad evitan que la todavia blanda masa se deforme por el paso de trafico pesado hasta su fraguado minimo. Watson corrobora el pensamiento. Ademas de los claxones que acompana el estado de libertad por el pais, se oyen gritos, gruñidos habituales y diversos pitidos poco convencionales. El perfecto plano gris sera el acabdo final del arreglo viario. Necesita proteccion.

...

Sherrinford y John H. continuan su camino hacia la post office, no lo saben todavia, pero la oficina que encontraran quinientos metros direccion sur no es la que pretendian direccion este, es mas, el hallazgo aunque real, es mas que casual, al ser el buzon que les da la pista [alli donde depositaran la correspondencia destinada a su mundo],  un barril de treinta y cinco galones imperiales teñido de verde oscuro.

Repitiendo exactamente el mismo itinerario y antes de alcanzar la encrucijada tropiezan con un zapatero. Sesenta y siete años. Cincuenta y ocho kilos. Viejo, encorvado. Turbante roido blanco. Camisa traslucida, pantalon de tejido descafeinado. Descalzo.Con oficina sita sobre la piedra del alcantarillado lateral del bulevar [vease la fina ironia]. Una bigornia desgastada. Cuatro frascos viscopringosos. Dos brochas, un pincel. Una cuña muy afilada. Maza, clavos. Y algunos restos de caucho y cuero. Holmes recuerda su consumida suela izquierda y no duda en descalzarse. Sera [cree] testigo de un extenso acto de cariño y decana dedicacion hacia el calzado. Un poema contemporaneo de tacto y delicado amor a la profesion. [Pausa, mirada complice, Watson asiente despacio con la cabeza mientras entrecierra los ojos convencido de que contemplara la labor de un artesano].

Corta un trozo de goma oscura reforzada en forma de tetraedro y con nueve clavos, remachados de un golpe, recompone la desgastada suela. El amor para las peliculas.

...

Sigue el revuelto popular en la interseccion. Ricksaws, bicicletas, alguna vaca, carros y otros vehiculos mecanizados continuan exiguiendo el paso. Sherrinford Holmes observa mientras transita que dos huellas coplanares y paralelas han bautizado la perfecta superficie. Lamentablemente nunca descubrira al bribon que burlo la seguridad estatal pero esta seguro de que esa huella permanecera alli durante decadas, innamovible, hiperterrita, impasible. Le gustaria que en alguna realidad ucronica se reescribiera una nueva historia desde el desgraciado punto jonbar que recuerda lo incomprensible del ser humano.



lunes, 19 de septiembre de 2011

El regreso de Sherrinford Holmes.

El intelectualmente bullicioso Sherrinford Holmes renta una bicicleta de paseo, necesitando un descanso de la sorpresa cronica que supone visitar tres dias los templos de Angkor. La idea es compartida por Watson, aunque matizada en su preferencia por un mecanismo de montaña mas acorde a las sendas que recorren las cercanias de Seam Reap. Los intereses compartidos convierten la singularidad del pueblo flotante de Kampong Phulk en un destino prioritario.

Holmes considera hacer el trayecto despues de desayunar su panceta con huevos y judias estofadas, tomando una pequeña colacion en el mercado de Roluos sin desmontar del caballo, tras un par de horas, llegar al embarcadero, y alli tratar con algun pescador la visita al pueblo en barca.

A las 11:35 ante meridian, segun el horario previsto, mientras Sherrinford encadena las dos bicicletas, Watson, despues de encontrar la ventanilla en el inesperado y organizado embarcadero, obtiene alguna informacion. La entrada al pueblo supone dos dolares, el bote de ocho plazas con patron treinta y cinco... por dia y por persona. La posibilidad de negociar con un paisano queda descartada porque tanto Holmes con Watson desayunan las consabidas judias estofadas. Prisioneros de su patria.

Ante la eventualidad, resuelven beber algo de agua refugiados bajo la uralita del embarcadero. El Doctor John M. Watson come cacahuetes cambujadeses. Delante, se extiende la orilla del tonle Sap donde descansan amontonadas unas sesenta barcas. Dos turbados turistas, urgentemente bajados de un minibus, postpago religioso de lo demandado, asaltan una embarcacion.

Recuperadas las fuerzas y comprobado que no existe viavilidad en la consecucion del proposito de forma economica, deciden retornar por un camino paralelo a la carretera principal. Watson ordena las monturas, mientras Holmes escudriña por la zona, el emplazamiento donde los residentes atracan sus barcas, sin mucho exito. No hay escapatoria para el viajero de bolsillos virginales.

...

En la ciudad y apremiados por la necesidad de respuestas, acuden al punto de informacion turistica [aunque descubren que realmente es una agencia de viajes]. La replica ante el desconcierto economico es rotunda. "Ecoturismo!!!" profiere camboya al otro lado de la mesa, simulando a William Wallace.

Con aire preocupado como pose, el escandalizado Sherrinford Holmes se cuela en el primer internet cafe que encuentra abierto. Se acomoda delante de un computador y sondea en la red cualquier rastro de informacion que haga referencia al termino. Arquea las dos cejas [incapaz de hacerlo con una], mientras descubre que al respecto existen hasta siete componentes y siete principios que deben regir al genuino ecoturismo [y si esta escrito en internet es verdad]. La sorpresa cronica que padece se agrava ante la ingenuidad de la revelacion.

John Hamish Watson sentado a su lado sigue la investigacion. Abrumado, no entiende como alquilar una bicicleta o contratar a un pescador local con un bote de remos es menos ecobioturistico que usar un minibus o una embarcacion de ocho plazas a motor, agravado el hecho, con la venia ilustrisima señoria, de no ir ninguno de los dos medios de transporte lleno.

Y como el canon holmesiano lo merece [aunque innecesario en este caso], Sherrinford Holmes contesta a su inseparable; "Interesante aunque elemental, la palabra se usa para subir el coste hasta estandares cobrados en paises desarrollados sin que detras de ella haya un verdadero enfoque ecologico. El unico enfoque interesante en Siem Reap es el ecoNOMICO [se olvida añadir]."

martes, 12 de julio de 2011

El archivo de Sherrinford Holmes

Sherrinford Holmes lleva mas de dos semanas preocupado por la falta de verbosidad de su inseparable amigo, y confidente, Dr. Watson. Le parece, que desde hace unos dias algo ronda su cabeza y no sabe exactamente que es, aunque con su habitual perspicacia asocia esta situacion a cierta botella a la que constantemente hace referencia su camarada.

El recipiente en cuestion, se halla en el primer peldaño de un tramo de tres. Y lleva alli, 13 dias, sin que nadie lo toque, en la misma posicion, chispee, diluvie o granice. Aunque en Tokio, precisamente en esta epoca del año, el envase tiene mas posibilidades de fundirse que de mojarse.

Sherrinford tratando de sonsacar la informacion a su incondicional decide preguntarle abiertamente que sucede. Watson [aun enfadado porque su biotip en el cine ha sido encarnado por Jude Law] despues de tantos dias intentando resolver el dilema, se confiesa, abrumado ante su incapacidad, y para ello, guia a Holmes hasta el lugar de la fechoria. Comenta.

Las dos ultimas semanas ha estado tropezandose con la misma botella de plastico de dos litros en el mismo peldaño, del mismo tramo de escaleras del condomio de la residencia de huespedes que ocupan. Despues de haber analizado [en las dificiles y largas noches, gracias al fino futon en el que duerme] la situacion japonesa, no halla solucion al porque de la acinesia de la botella.

La primera premisa que examino y que comenta con Holmes, se refiere al deficit de papeleras que paran por las calles Tokiotas. Retiradas en el 95, por las autoridades competentes debido, segun sus informadores, al intento terrotista con gas Sarin. Sin papeleras hay menos riesgo de ataque terrotista. Solo al lado de las maquinas expendedoras de bebidas refrescantes hay pequeñas cubetas, con diminutas aperturas [del exacto tamaño] para el deposito del recipiente del, y solo del, liquido consumido. Raro.

Directamente vinculado a esta curiosa situacion es otra medida tomada, por la de nuevo, autoridad competente de la ciudad, de solo recoger determinado tipo de basura, unicamente, durante dias establecidos de la semana. Los desperdicios se limpian y almacenan en las minusculas viviendas hasta el dia señalado. Once tipos de basura divididos entre los dias de la semana. Sin comentarios al respecto.

La tercera premisa revisada, es la referida al manejo, por el carril de la izquierda, de los vehiculos a motor [como en la England querida]. Herencia segun sus informes, de la tradicion samurai de llevar la catana en el costado izquierdo para poder con la mano derecha, usarla en caso defensivo. Extraño comportamiento contra la norma humana [como en la England querida], aunque muy extendido en los albores de la humanidad. Normal tradicion.

La cuarta situacion considerada alude a un hecho singular; cuando un japones toma el metro, no habla con nadie para no molestar. Ni siquiera con la comparsa con la que en ese momento se tercia. Es un hecho, despues de consumir tantos tubos y descifrar los dibujos alusivos al respecto [que se exhiben en cada vagon], el mismo ha llegado a esta deduccion sin necesidad de ayuda exterior. Curioso cuando menos.

El ultimo y no por ello menos significativo hecho investigado, [confirmado por sus asistentes] comprobado por el mismo haciendo la prueba de dejar un parasol durante seis dias en una esquina de un pasillo: la ciudadania neoliberal japonesa no coge lo que no es suyo bajo ningun concepto. Jamas. Nunca. Inverosimil.

Con todos estos referentes el Dr. John H. Watson estima extraño que la botella siga en el mismo rincon durante 13 dias. Que valor o accion deberia primar ante esta eventualidad que desbarata la perfecta perfeccion japonesa; tradicion samurai, respeto al projimo y a sus pertenencias, reciclaje, limpieza, seppuku...? Con que herramienta resolveran este desaguisado mayusculo?, cual es la mas logica cadena de acontecimientos logicos para que la ilogica botella finalmente desaparezca del ilogico peldaño?

Watson prevee otra larga noche dilucidando la solucion, peor que en Maiwand.

Sherrinford, felizmente nacido y crecido en Londres, coge la botella, quita el tapon, la estruja hasta quitarle el aire interior, vuelve a poner el tapon e introduce el amasijo resultante en la cubeta de la maquina expendedora situada a la entrada del condominio.

Interesante, aunque elemental querido Watson, solo hace falta perspectiva occidental, dice sarcasticamente.