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viernes, 27 de abril de 2012

Las nuevas desventuras y pocas venturas de Frodo Boson y Mery Brandigamo en el macizo del Annapurna y el Dhaulagiri [o Annapurna Circuit]. Desventura segunda.

     Abandonan el valle del Marsyangdi y ascienden por su afluente, el Thorung hasta Yak Kharka. Se sorprenden al perder cualquier rastro de ancestral construccion. Refugios anodinos hasta Thorung Phedi. Pasan la noche en el primer lugar que parece abierto sin exploracion previa por que comienzar a nevar significativamente.

     Ducha de agua fria y descubrimiento de un olor familiar pero no reconocido en la toalla.

     Desde el comedor del refugio y delante de un te caliente curiosean desatentamente por la gran cristalera a cuatro mil quinientos cuarenta metros de altitud, cuatro mulas del Himalaya con una capa de cinco centimetros de nieve desdibujando su figura, pastan pausadamente. Un ardiente turista, aburrido, suponen por el temporal, aparece en calzoncillos citricos con calzado semirigido y espanta la caballeria mientras se hace fotos retrato que confirman su tedio. Los hobbits vuelven a su literatura.

     Se levantan tarde segun los estandares ajenos. formatean la mochila en busca de los chocolates que saben que poseen, abandonan la comoda alcoba y dejan el desayuno para mayores altitudes. Sin mayores contratiempos que en cualquier otra etapa pasada, aunque estupefactos por la marea humana que en fila india marcha sobre la huella, alcanzan la cota maxima a cinco mil cuatrocentos metros. Como no hay anillo que destruir, prefieren esperar al resto de la compañia [tropezada casualmente en el mismo refugio, sentados en el mismo comedor, junto al mismo gran ventanal] para compartir el escurridizo cafe. Claro que, si con menos altitud no fue posible su elaboracion, porque habria de serlo a la actual.

     Y aunque todos presagiaban el desenlace, lo intentaron con empeño.

     Intercambiando planes descendieron los mil seiscientos cincuenta y seis metros hasta Muktinath. Los hobbits algo desencantados por lo hallado, como siempre que se crean expectativas, prosiguen la bajada por el depreciado camino transformado en carretera debido al interes indio por algunas de las deidades adoradas en la localidad. No pierden pista ni todoterreno, y distorsionando la disciplina prevista [cosa que a Frodo no termina por convencer] apuestan por refugiarse [con intencion de descansar] en Kagbeni, que en el mapa aparece apartado de la carretera [pero que en la realidad descubriran, es crucialmente atravesado]. Divisan desde el polvo Jharkot y sienten que el nuevo orden local haya alejado al turista [que por haber cruzado la subcordillera Mutinath, se encuentra en el "Jomoson trek" disponiendo de la opcion motorizada para rematarlo] de su perfil tibetano.

     Tras el planeado dia de descanso en Kagbeni, y habiendose, luego, aprovisionado con queso de Yak en Jomosom [que en el futuro amenizara los anacardos acarreados desde Kathmandu], se arrastran por carretera o senda segun la señaletica autorizada... en sus memorias no quedara recuerdo del tramo Muktinath Marpha, solo polvareda.

     Sin embargo en Marpha se sorprenden con otra fascinante vision arquitectonica [thakali, quizas] que alude a la croquizada, con cierto porte tibetano. Tradicion, coherencia, sinceridad, piedra, madera. Blanca. Un laberinto de enlosadas y estrechas dimensiones entre volumenes rocosos derramados sobre la ladera de la subcordillera del Dhampus. En la travesia principal todavia se siente [se aprecia y lo lamentan] el pasado turistico. Adelantan la hora del almuerzo al localizar un punto alto desde donde poder disfrutar de la panoramica. Merry, deshidratada, callejea buscando agua. Algunos crios de uniforme la saludan, al seguirlos con la vista, descubre una vivienda que le llama la atencion. Una torre de dos plantas se anticipa a la pendiente, a los lados terrazas sobre cuerpos asimetricos. Avisa a Frodo del potencial. El pan de Lembas [regalo de Galadriel aunque acompañado ahora por el queso] puede esperar. Tocan en la puerta y los chiquillos saludados, que tambien tenian previsto sentarse a la mesa, les permiten el paso entre risas y vergüenzas sin necesidad de aclaracion. Saciados del interior y exterior suspenden la comida hasta la cena y se dedican al croquis.

     Frodo, andante, pensante en los manjares perdidos, no se cree leer "miel" en la etiqueta de un tarro transparente, rodeado por botes de mermelada de manzana, encima de una balda de madera, dentro de un diminuto local,  a la salida de Marpha. Miel y queso. El orgasmo se consuma.

     Y hasta Tukuche, Frodo solo tendra un pensamiento recurrente. Y a pesar de que las viviendas de la zona mas vieja del pueblo [advertida desde la orilla opuesta] podria estar a altura de la visitada, la evocacion del anhelado sabor le nubla el juicio, al atravesar el Kali Gandaki, serpenteante y multimembrado en esa seccion, como si de la cienaga de los muertos se tratase, no puede evitar zambullirse en sus aguas. La busqueda de los leños que conforman el paso deja de ser la prioridad. Ahora la linea recta les guia.

     ...

     Sin previo aviso, al descorrer la tela y abrir la ventana con intencion de ventilar la habitacion mientras recogen los bartulos, el imponente Dhaulagiri se les viene encima. El despistado mapa no contempla ese macizo y desde hace dias que raramente ven el sol. Hoy sin embargo, brillara con fuerza y caminando por el sendero paralelo al Kali Gandaki, rodeados de bosques de coniferas, no se perderan la perspectiva. No hay posibilidad de equivocarse al señalar los picos, todos tienen el mismo nombre. A la hora del almuerzo y en algun punto cercano al rio Tangtung, donde recuperan la vista del annapurna I, recuerdan la expedicion de Terray y Rebuffat y el infortunado descenso a hombros de los porteadores.

     La excitacion arquitectonica al pasar por Ghasa les aturde y aunque comentan buscar alojamiento ya han cruzado el pueblo y las oportunidades de finalizar el dia. Por no retroceder, prorrogan con idea de dormir en Naudi Ghyang o en Pairothapla. Sin opcion, alcanzan Pairothapla. La posada elegida, en apariencia, dista mucho de parecer confortable, sin embargo la amabilidad del propietario les convence. Por increible que parezca tiene agua caldosa lo que les permite una ducha decente. El olor no identificado anterioremnte por Frodo en la toalla, esa tarde, le resulta familiar. Salchichon. Durante un rato considera que condimento del Annapurna puede hacer que una toalla desprenda tal tufarada a salchichon. La naturaleza salvaje, seguro.

     Despues del aseo toman una olla de leche. La leche, les parece, tener una densidad nunca sentida y un sabor desconcertante, intenso... agreste, demasiado profundo, excelente. Frodo pregunta al propietario por la naturaleza de la leche. El propietario señala una bufala detras de la pieza que sirve de cocina. Su mujer la esta ordeñando. Los hobbits piden otra olla de leche caliente y juegan al ajedrez de papel.

     Merry desplaza su torre en un habil movimiento que deja a Frodo sin opciones.

     Se acaba la olla caliente y la partida.

     Llega el Dal Bhat y con ello la emocion. La emocion del que sabe que va a recibir algo bueno, algo que nunca ha probado [pero conoce] y algo que quiere. Tienen hambre, y volveran a decir, como siempre tras el primer bocado, que es el mejor Dal Bhat de Nepal.

     Y en el disfrute estan, cuando el propietario, en el comedor de la posada, enciende un computador.Y en el disfrute estan, cuando el posadero comienza a apretar al boton derecho del raton sin parar sobre la foto del fondo de pantalla. Sin parar... Clik... Clik... Clik... Clik... Clik... Clik... Acumulado el valor suficiente generado con cada clik pregunta a sus huespedes si le pueden ayudar.Requiere ayuda para cambiar el fondo del salvapantallas. Alli en Pairothapla, entre el Dhaulagiri y el Annapurna, se repite el mismo rito ancestral, el descontento por la imagen del fondo de pantalla. Y cuando en un segundo Merry soluciona el problema y la fotografia del desierto arenoso crema sobre fondo azul filtrado queda restaurada, el mesero respira sereno, como si se hubiesen quitado la gran losa que portaba y obsequia a los hobbits con otra gran olla de cremosa leche.

     Frodo revive el mismo enigma, cada vez que alguien compra un terminal en la Comarca. Y siente una extraña nostalgia. Lechoso, urge ir al excusado. En ese momento esta ocupado por tres gallinas y una cabra en increible amalgama. Por no combinarse se decanta por el frondoso campo. Y como siempre sucede, cuando uno no presta atencion, pero atiende de forma tangencial por hacer algo mecanico, divisa algo mas emocionante que lo que se trae entre manos. Cerca de los matorrales bajos a donde apunta crecen cientos de altas plantas de Hierba. No sabe de que calidad, pero es Hierba. Prosaicamente, Hierba del Himalaya. Singular, que durante las ultimas tres horas diurnas no se haya percatado y en el momento crepuscular sea tan obvio. Campos enteros de Hierba, como en la Comarca.

     Otra vez la extraña nostalgia. A Peregrin Tuk le hubiese gustado compartir el camino.


jueves, 19 de abril de 2012

Las nuevas desventuras y pocas venturas de Frodo Boson y Mery Brandigamo en el macizo del Annapurna y el Dhaulagiri [o Annapurna Circuit]. Desventura primera.

     Esa jornada, [la quinta del recorrido, pero segunda en atractivo] Frodo, cuidadosamente, sin alborotar a Merry, ensimismada ante su curasan de chocolate, se animo antes de lo acostumbrado a visitar el pequeño pueblo de Bhraka para tomar algunos apuntes de vivienda popular que desde ayer [tras atravesar Upper Pisang y Ngawal] perturbaba su paz arquitectonica a tres mil quinientos metros de altura. Habian pasado la noche en una posada proxima al amplio sendero, que probablemente se transformara en carretera, uniendo el distrito de Manang con el resto de distritos de la region administrativa de Gandaki [incomprensiblemente para el turista trasnochado que ve frustada la sensacion de pureza pero comprensiblemente para el paisano irritado ante las incomodidades de la vida antediluviana], pero algo distanciados del nucleo urbano que queria reconocer.

     Localizo una vivienda en ladera, lo suficientemente lejos para el proposito, pero lo suficientemente cerca para no perder detalle de la agitacion matinal que acompaña la salida del sol. Laberinto de calles con ancho suficiente para un bufalo, empedradas con losas irregulares de pizarra o embarradas, cerramientos petreos con aperturas al sur deformadas por el paso de los inviernos, desgastadas de madera, cubiertas planas. Cubiertas planas ejecutadas con madera, piedra y barro en el valle que forma el rio Marsyangdi, separando el Annapurna Himal de ocho mil metros del Kangla Himal de seis mil. Y no dejaba de pensar en las acaloradas e interminables conversaciones sobre impermeabiliantes y detalles construcctivos del siglo veintiuno, cuando el descansante y adorable perro cercano, sin aviso previo y por la espalda, le dio un soberano mordisco detras de la rodilla, a la altura de la insercion del biceps femoral, en la pierna izquierda. "Los perros no muerden" sentencio, "principio de falsabilidad" alego, solo hacia falta encontrar uno que lo hiciese, para revocar el axioma.

     Una pena que el canido no contase con la protectora prenda de pana entrelazada con anillos de Mithril, tejida por los enanos de Erebor durante el Reinado de Thror, que portaba Frodo bajo el manto elfico. Tras perseguir al perro con furia hobbit, obviamente sin conseguir alcanzarlo debido a las cortas extremidades, cansado, maldiciendo en sindarin, se retiro vencido por la naturaleza salvaje... Y pidio otro curasan de chocolate que le reconcilio con la naturaleza artificial. No seria el ultimo enfrentamiento del dia, aunque no lo sospechaba.

     ...

     Pusieron rumbo al Campo Base del Tilicho. Vadeando Manang sin inicial entusiasmo, quedaron impresionados por su arquitectura popular lejos del gueto turistico. Siguiendo el mapa, cruzaron el rio Thorung [cuya cuenca retomaran en el futuro], abandonaron la perspectiva del Annapurna IV y Annapurna II, aunque seguian sugestionados por el Annapurna III y lo que les parecio el Annapurna I. [primero lo confundieron con el Tare Kang y posteriormente con el Khangsar Kang]. Por la ladera sur alcanzaron Khangsar con la intencion de continuar por el camino bajo, junto al curso superior del rio Marsyangdi remarcado en el mapa de bolsillo [claramente se lee en la hoja portada "nuevo y actualizado"], para evitar subir hasta los 4920 metros de altura del otro itinerario recomendado.

     En vez de continuar por la precisa y clara señaletica turistica, comienzan el penoso vagar por lo que creen es, el sendero bajo, que en realidad es una fina linea marron que usan los yaks y las ovejas azules, a las que, como siempre que desconocen algo, Frodo y Merry llaman "algo" del Himalaya, por asemejar "algo" conocido y estar en el Himalaya. Y lo convierten en exotico [otra genialidad]. Cuando todos los mamiferos son espantados, y tras tres horas largas de continuos arañazos en forma de cruz [lo que les induce a inverosimiles e infundadas conversaciones al respecto de la casualidad y causalidad de la forma] en cualquier zona del cuerpo no revestida, encuentran a un pastor [que luego asociaran con el ganado engalanado encontrado] que con solo dos palabras conocidas en ingles los convence del error de su tozudez [similar en muchos casos a las del yak, por eso el encuentro con el rabadan, avezado en esos menesteres, resulta tan provechoso]. Por la linea de maxima pendiente [perpendicular a la traza horizontal del plano] abordan, tras subir [quizas] cuatrocientos metros de desnivel, el indicado camino abandonado horas atras. Los nuevos zarpazos trazan increibles figuras que esta vez quedan sin observacion. De nuevo la naturaleza salvaje se sale con la suya. De haber continuado por la inexistente senda baja y teniendo en cuenta las pocas horas diurnas disponibles hubiesen tenido que, de desconocida manera, pasar la noche debajo de algun arbusto. Una vez reconciliados con la naturaleza artificial de la perfecta senda dorada devorando su diaria lata de atun con galletas secas no tuvieron mas dificultad [impuesta, se entiende] en pedir alojamiento en  las dos unicas posadas que componen el Campo Base del Tilicho. Antes, sin embargo, una pareja de israelies, sentados en el ultimo recodo antes de las construcciones, les ofrecen galletas. Las aceptan encantados.

     Por la noche y debido a la cantidad inusitada de turistas interesados en ver un lago completamente helado a cuatro mil novecientos noventa metros de altura [que en realidad es una perfecta motivacion para disfrutar del pico del Tilicho y del Annapurna I en el trayecto de vuelta], la pareja de israelies con sus cinco compatriotas compartiran el suelo embaldosado con bloques de tierra compactada, del comedor con Frodo y Merry. Esa noche Frodo no podra conciliar el sueño, en la intimidad del saco, no consigue comprender rigurosamente el significado del concepto "campo" creado por el no probado Boson de Higgs [hipotética partícula elemental masiva que explicaria el origen de la masa de las otras partículas elementales].

     Al dia siguiente, y con la complicidad reinante, resultante de una noche de suelo cantando canciones en hebreo [o algun verso de la Torah, nunca saldran de dudas], la compañia sin anillo ascendio hasta la helada orilla del lago helado con la promesa de saborear una cargada taza de cafe israeli. Lamentablemente a la altitud escalada la botella de combustible no tuvo suficiente presion para que el gas contenido permitiese la elaboracion del esperado fluido. Otra nueva derrota, que si bien no fue definitiva [el Toblerone de chocolate blanco de nuevo los reconcilia con la naturaleza artificial], si dejo claro el adulterado origen del publico asistente.

     Ese mismo dia deciden recuperar la pista principal que rodea el macizo del Annapurna, asi que, sin perder ningun miembro, la compañia sin anillo, pasa la noche en el pueblo de Khangsar. Durante el trayecto comparten por la imposicion de la disciplina grupal, todo tipo de memorias y recuerdos propios que de alguna arquetipica [o atavica] forma son coincidentes y, a veces, demasiado similares. Y aunque Frodo siga concentrado en su Boson particular [desconcertante y evocante del contradictorio sentimiento "no deberia haber salido de la comarca"], invoca un parrafo de Auster: "En cierto modo todo el mundo tiene los mismos recuerdos. Los acontecimientos que los suscitan pueden variar, pero las caracteristicas con las que los revestimos son las mismas. Son nuestra vida y los tratamos con el respeto que unicamente dedicamos a las cosas mas sagradas [1]."

     Por la mañana, despues del nocturno Dal Bhat en divertida camaraderia y del sueño reparador en colchon de espuma, ante otra muestra de arquitectura regional excepional, Frodo y Merry deciden permanecer otro dia en el lugar. Con suerte podran visitar algunas casas del asentamiento. Y con mucha suerte, ninguna amenaza irracional les atacara. La comunidad sin anillo debido a la postuniversitaria deteminacion,  se desintegrara, aunque todos saben que dado que hay una sola via para cruzar el Muktinath Himal hasta Kagbeni en el distrito de Mustang [en la region administrativa de Dhawalagiri], posiblemente habra otra oportunidad de paladear el pronunciado cafe.

     Durante el dia, los dos hobbits deben limpiar sus vestimentas reglamentarias. A unos veinte metros de la posada, al lado de una fuente, varios hombres esperan su turno con la palangana llena de ropa. Frodo pide su turno y deja su cubo en la fila, desde la ventana de su alcoba, mientras zurce diestramente los calcetines observa el desarrollo de la faena, aunque dificilmente se concentra fascinado por la actividad del pueblo. A mediodia la fuente se libera, Frodo y Merry, ya sin escusa, se dedican, sin ahinco, a la tarea. Una anciana descalza, con falda gruesa por los tobillos roja y negra y una especie de jersey lanoso, pasa a su lado. Con una vara conduce a dos jovenes yaks hasta la casa que hay delante de la fuente. Intercambio de sonrisas. Frodo que habia advertido la construccion desde el zurcido, decide jugar la baza del amable  turista perdido interesado, abandona a Merry y llama a la puerta portando el cuaderno de viaje. Como no conoce el idioma local, tras el adecuado "Namaste", abre el cuaderno y muestra algunos esquemas y retratos, con gestos le explica a la abuela su intencion de esquematizar la casa. Ella, a la que le da exactamente igual el truco del amable turista perdido interesado, y que tampoco esta muy impresionada por la didactica obra del hobbit, habiendo comprendido que no se lo va a quitar de encima, le permite el paso, continua con sus tareas y comienza a dar las requeridas explicaciones a la interesada vecina que no ha quitado ojo del teatrillo de la Comarca.

     Frodo, feliz, croquiza.

[1] Pag. 378 "A salto de mata", Paul Auster




domingo, 15 de abril de 2012

Las nuevas desventuras y pocas venturas de Frodo Boson y Mery Brandigamo en el macizo del Annapurna y el Dhaulagiri [o Annnapurna Circuit]. Introduccion

     El hombre mas elegante de las Torres del Paine, podia haber elegido "Siddhartha" [Hermann Hesse] o "No sin mi hija" [Betty Mahmoody] o "Mientras la ciudad duerme" [Frank Yerby] o "A salto de mata" [Paul Auster], pero resolvio en el ultimo momento, que le acompañaria "Biografia del universo" [de John Gribbin], doscientas ochenta paginas de divulgacion cientifica encapsuladas con nocturnidad a traicion en veintiun dias de pateo, cuyo contenido da alas a Frodo, para en publico, sentirse seguro hablando de Higgs y su teoria, todavia no confirmada en el CERN.

     La climatologia en la cordillera del Annapurna y del Dhaulagiri obligo a Carlos Soria a olvidar, tras tres tentativas, su intencion de coronar el Annapurna I [8091m]. Frodo Boson [hijo de Drogo Boson y Primula Brandigamo] y Meriadoc Brandigamo, Merry, [hija del Señor de los Gamos, Saradoc Brandigamo, y de Esmeralda Tuk] tendran la misma suerte que el septuagenario alpinista, resguardados de las precipitaciones imperantes por el manto elfico [lamina gruesa de plastico verde y duro utilizada en Camboya para proteger al motorista y acompanantes de los duros dias de monzon en carretera] recibida previa retribucion de manos de Galadriel, señora del bosque de Lothlorien, al este de las Montañas Nubladas .

Dia 01<<Bhulbhule [840m]_Chamje [1430m] 08:20[TC] 7:08[TA] +800m -210m [DA]>>7,5 [S][C]
Dia 02<<Chamje [1430m]_Danakyu [2300m] 7:31[TC] 6:40[TA] +1670m -210m [DA]>>8,0 [S][T]
Dia 03<<Danakyu [2300m]_Pokhari [3060m] 8:42[TC] 7:35[TA] +2580m -310m [DA]>>9,0 [S][T]
Dia 04<<Pokhari [3060m]_Bhraka [3490m] 8:08[TC] 6:29[TA] +3410m -760m [DA]>>7,5 [S][T]
Dia 05<<Bhraka [3490m]_Tilicho Camp [4150m] 8:24[TC] 7:10[TA] +4320m -1010m [DA]>>9,0 [S][T]
Dia 06<<Tilicho Camp [4150m]_Khangsar [3734m] 8:01[TC] 6:37[TA] +5410m -2516m [DA]>>8,0 [S][T]
Dia 07<<Khangsar [3734m]_Descanso
Dia 08<<Khangsar [3734m]_Thorung Phedi [4540m] 7:10[TC] 6:28[TA] +6616m -2916m [DA]>>8,0 [S][T]
Dia 09<<Thorung Phedi [4540m]_Kagbeni [2800m][Thorung La 5416m 133']9:41[TC] 7:38[TA] +7492m -5532m [DA]>>10 [S][T][C]
Dia 10<<Kagbeni [2800m]_ Descanso
Dia 11<<Kagbeni [2800m]_Tukuche [2590m] 8:31[TC] 7:18[TA] +7492m -5742m [DA]>>6,0 [S][C][T]
Dia 12<<Tukuche [2590m]_Pairothapla [1940m] 9:02[TC] 7:24[TA] +7492m -66392m [DA]>>6,0 [S][T]
Dia 13<<Pairothapla [1940m]_Ghara [1700m] 9:13[TC] 6:23[TA] +8002m -7142m [DA]>>7,5 [S][T][C]
Dia 14<<Ghara [1700m]_Gorepani [2860m] 7:53[TC] 4:08[TA] +9162m -7142m [DA]>>6,5 [S][T]
Dia 15<<Gorepani [2860m]_Descanso
Dia 16<<Gorepani [2860m]_Descanso [Poon Hill 3440m] 2:29[TC] 1:34[TA]>>2,0 [S][T]
Dia 17<<Gorepani [2860m]_Sinuwa [2360m] 9:18[TC] 6:42[TA] +10702m -9182m [DA]>>8,0 [S][T]
Dia 18<<Sinuwa [2360m]_Deurali [3230m] 6:51[TC] 5:26[TA] +11572m -9182m [DA]>>7,5 [S][T]
Dia 19<<Deurali [3230m]_Bamboo [2310m] [Annapurna B.C. 4130m] 10:34[TC] 8:37[TA] +12472m -11002m [DA]>>9,5 [S][T]
Dia 20<<Bamboo [2310m]_New Bridge [1500m] 9:10[TC] 6:11[TA] +113682m -12422m [DA]>>,7,5 [S][T]
Dia 21<<New Bridge [1500m]_Nayapul [1070m] 5:24[TC] 4:22[TA] +13082m -12852m [DA]>>3,5 [S][C]

Tiempo en camino [TC] Tiempo andando [TA] Desnivel Acumulado [DA]
Severidad [S] Tramo Trail [T] Tramo Carretera [C]



jueves, 29 de marzo de 2012

Las pocas venturas y muchas desventuras del hombre mas elegante de las Torres del Paine vagando hacia el campo base del Everest [o Everest base camp]. Cuarta y ultima entrega.

     Aunque habian quedado con el cocinero en partir desayunados a las cinco, perdonaron el justificado retraso e iniciaron a las seis y media la aproximacion por el valle del Renjo Khola. Ascendieron por el sendero direccion norte y tras algunas curvas que les dirigeron al noreste perdieron la aldea. En la mente del hombre mas elegante de las Torres del Paine queda la curiosa configuracion de los nucleos poblados de la zona, una docena de viviendas y toda la superficie fragmentada por muros de piedra rodada basta [evitando que los yaks penetren en los prados particulares]. Con un solo material de construccion el resultado es mas que arquitectonico, escultorico.

     Para cruzar por el Renjo La [Paso Renjo 5360 m.] primero atravesaran un, aunque desolador por la falta de vegetacion, bello paisaje, de amarillos y rojos liquenes [o lo que el hidalgo piensa que son liquenes] sobre piedras claras y oscuras [nada de colores intermedios] en un ondulante firme terroso, coronado por increibles cordilleras negras y un azul como filtrado por polarizador. Caminaran ligeros buscando los rayos del sol que se empezaran a colar por entre los picos. Silencio absoluto a cinco mil metros. Las historias que han oido sobre la altitud les mantendran entretenidos analizando una y otra vez las sensaciones corporales aunque el resumen del dialogo es una hoja en blanco. Sugestion.

     El ultimo tramo desde la helada laguna Relama, tronando por el cambio de temperatura, hasta el paso es escalonado. Alguien ha erigido, como para un monarca, una sinuosa escalera con los restos petreos de los derrubios de la ladera oeste del humilde macizo que forman los picos Henjola y el Kyajo. El hombre mas elegante de las Torres del Paine con clasica camiseta gris de propaganda llega hasta la cota mas alta prevista; la vision de trescientos sesenta grados le deja estupefacto, nunca en su vida ha sido testigo de semejante majestuosidad y belleza. Nunca. Dificilmente lo volvera a ser.

     En la quietud del momento y de soslayo percibe a velocidad poco comun y escalando, a otro interesado paseante. En el tiempo que se necesita para comer un Toblerone, se encuentran. Y como hacia ya dos dias que un nombre estaba en el aire, el hombre mas elegante de las Torres del Paine ofrece su mano al desconocido y apuesta por el mitico "Mr. Kellogg, I presume" [citando a Henry Stanley sin necesitar traduccion]. Y efectivamente era el mismisimo Mr. Chad Kellogg carpintero, from Seattle, entrenando con la intencion de batir el record de velocidad en la ascension al Everest desde el campo base hasta la cumbre sin oxigeno. Tras un rato intercambiando informacion, el hombre mas elegante de las Torres del Paine [emocionado como un niño con piruleta delante de un astronauta] observo que sin duda era un ebanista y no carpintero, si podia pagarse el costoso permiso para escalar el Everest. Y se animo, incluso a preguntar por su desayuno favorito. Mr. Kellogg sonriente, contesto que era alergico a los cereales y le explico que si que era bueno, bastante bueno con la madera, ya que este seria su segundo intento en el Everest. Que elegancia.

     Chad se despidio continuando su preparacion, al hombre mas elegante de las Torres del Paine se le ocurrian mas y mas interesantes cuestiones al respecto, pero ya era demasiado tarde. Recordo la intranquilidad principal de su jubilada amistad sudafricana, y no encontro una opinion personal al respecto, aunque seguia muy emocionado por haber sido parte de algo por unos minutos. En el futuro recordara esa sensacion con algo de incredulidad, ¿parte de que? se cuestionara. Se sentira como cuando Paul Auster, esperando en la cola de la oficina de correos, reconocio a siete colegas en el cartel de las diez personas mas buscadas por el FBI. Se es parte de un ambiente pero tu foto no aparece en ningun cartel. Aun asi Paul menciona la circunstancia. En ese mismo futuro el quehacer humano de Hesse tambien le provocara dolor de cabeza.

     Desde donde el hombre mas elegante de las Torres del Paine espera sentado a la mujer mas glamurosa del imperio romano, que sin duda, estara pensando en algun plato siciliano, se ven algunos de los picos mas alto del planeta, aunque en ese momento solo reconoce uno [indicado anteriormente por el norteamericano], el trazo del conjunto no necesita ningun nombre para ser espectacular. Tampoco ninguna cifra. El descenso atravesando el glaciar Machhermo hasta el lago Dudh, tambien helado, aunque con dos patos, una vez comidos algunos anacardos, se les hace bastante duro, debido principalmente a la mezcla de piedras, polvo, tierra, hielo, nieve en que se convierte la senda. El objetivo en la lejania, Gokyo, era obvio, no lo pierden ni un instante, pero no es una travesia evidente.

     Llegados, estirados y semirepuestos, mientras una compacta niebla les priva de las vistas, piden una ducha caliente. La naturaleza, sabia a esa altitud [4790 m.], descarga una montaraz nevada [que por otra parte engalanara el pico Gokyo para su ascension], mientras el desnudo mas elegante de las Torres del Paine, dentro de una barraca de chapa metalica [con todos sus puentes termicos activados], lucha contra los elementos con un triste cubo de plastico medio lleno [o medio vacio segun se quiera leer]. No asimila. El Dal Bhat le hara entrar en calor.

     Al dia siguiente, sin desayunar el Hombre mas elegante de las Torres del Paine horadara la perfecta nivea superficie diagonal alcanzando las prometidas vistas desde el pico Gokyo. Mirando al suelo, caminara, caminara y caminara sin detenerse, siempre creyendo que tener la posibilidad de llegar hasta arriba conlleva, al menos, realizar el maximo esfuerzo posible [no entendera porque, desafio, retribucion, premio, la severidad de la perfeccion]. Arriba, con el ego corrugado por su pequeño record personal, sin aliento, observara aturdido [ante el porte] lo que el cree que es el Everest. Un turista, no tan aturdido, le volteara ciento ochenta grados y le prometera silencio. Arriba, con el ego liso por su pequeña confusion, observara impasible el Everest. La siciliana, tranquila, al rato, observara el mismo pico segun la precisa orientacion que obtendra con su brujula y su mapa, pondra nombre a todas y cada de las puntas en la linea quebrada del horizonte. No quedara impresionada por la escasa informacion ofrecida por el hombre mas elegante de las Torres del Paine.

     Y como fue escrito, sucedio. Despues de bajar muy lentamente del Pico Gokyo y de hacer la aproximacion al Cho La [Paso Cho 5420 m.], sobre la morrena del glaciar Ngozumba por una ruta alternativa, hasta los tres refugios al pie del valle [que forman la inexistente poblacion de Thangnan] decidio darse una ducha caliente. Pregunto por el precio y ante la considerable suma [equivalente a una cena] se arriesgo a darse un remojon en el torrente trasero directo de la montaña. Helado torrente. Pero esta vez tenia un plan. Un plan perfe[c]to. Calculo el tiempo de sol suficiente entre las nubes que pueblan el cielo y que le libraria del invernal frio reinante. En el momento adecuado se empezo a lavar las piernas, posteriormente se quito las camisetas y la sudadera [que hacia gala de su nombre] y se dio algo de agua con una botella de plastico, no mucha, para evitar dolores. Y asi fue, Fatum romano o Ananke griego, no escapo a su destino. Antes de las dos o tres recargas de botella que le hubiesen dejado limpio haciendo honor a su sobrenombre, la tragedia que le persigue se personifico cual Dios alado de cualquier mitologia. Cuando el sol todavia calentaba sus huesos un helicoptero de rescate [ante el aviso de un grupo de checos] hizo presencia y todo los calculos, incluidos los referentes al mejor lugar ocupado por la ropa doblada para su mas preciso uso quedaron desbaratados en el esencial instante, el instante en que estaba totalmente enjabonado. A menos de veinte metros de la "hache" de helipuerto blanqueada en el suelo, con los pies dentro del regato y la ropa volando libre, juro no volver a pasar hambre. Y en lo sucesivo, no volver a limpiarse. Todo tiene un limite y una cosa es ir contra natura y otra repetidamente contra los elementos.

     La siguiente jornada, comienza cuando el elegante confunde a la glamurosa con un ruso de dos metros, largo pelo rizado y chaqueta violeta [mismo color que el vestido por la dama]. Los diecisiete rusos restantes mostrando felicidad inesperada, a punto estan de sacar su vodka. Otra confusion la puede tener cualquiera, piensa el elegante hombre del Paine. Y aunque debiera ser otra increible etapa, cruzando otra cordillera, danzando sobre glaciares, los Lobuches impiden una panoramica comparable a la del dia anterior. Las expectativas como siempre empañan la presente realidad. A ultima hora de la tarde llegan a Lobuche. Y todo cambia cuando la urgente necesidad desaparece, no habra mas duchas en la siguiente semana. Sin embargo, la sensacion de suciedad que hasta ese momento les embargaba es sustituidad por un sometimiento de indole infraestructural, se sucede una liberacion no deseada pero necesaria segun el medio que habitan. Y el Dal Bhat esta vez satisface el paladar y no por casualidad.

     La mañana es muy fria, gelida, al ir al tolet, como reza el escrito en la desvencijada puerta de metal, el agua del cubo esta helada. Nadie tirara de la cadena ausente. Sin remilgos desayunan y caminando por el margen occidental del glaciar Khumbu que baja directo por la cara sur de la subcordillera que limita con China, se cruzan y acompañan cientos de porteadores y recuas de yaks de expediciones sin adjetivo. La soledad deleitada pero perdida comienza a minar el espiritu. Todos quieren ver el Himal Mahalangur y muchos mear a ocho mil ochocientos metros de altura. Un porteador carga catorce sillas rojas y azules de plastico. Emprendio la pesada marcha en Lukla hace una semana. Lo pierden de vista. Alcanzan Gorak Shep. Toman un minima colacion mientras dejan su carga en el refugio y con la misma orientacion noreste se dirigen al campo base del Everest, el final del camino. El porteador cargando con sus catorce sillas rojas y azules, les sobrepaso en el descanso y ahora, ellos, le sobrepasan liberados. Durante las siguientes tres horas el trafico de mercancias les muestra algunas extravagancias [tambien extra vagancias] lastradas hasta los cinco mil trescientos setenta metros [horno de cocina de prestigiosa marca entre ellas]. El joven ve morir lentamente el imaginario ideal con el que leia a Bonatti, Simpson, Messner e incluso a Tilmann Hepp escribiendo sobre Wolfgang Güllich y sus obligatorios cafes matutinos.

     Los felizmente sucios, por no saciada curiosidad, continuan caminando dentro del area del campo base, unos trescientos metros mas al norte de la piedra marcada como fin del trekking del campo base del Everest. Tiendas de campaña amarillas y azules, y una blanca cupula geodesica Buckminster Fuller.

     Dos jovenes europeos, cual bloques erraticos, observan el panorama sobre la morrena del glaciar Khumbu. Un imberbe indio se acerca y comienza una conversacion en ingles. Un porteador camina cargado con catorce sillas de plastico azules y blancas. Una banda de tela roida y de color crema que le atraviesa la frente se convierte en cuerda que, entre las patas de las sillas, permite la sujeccion para el transporte de la plastica carga, a ojos del inexperto occidental, excentrica. Sin que nadie pregunte, el indio, perfectamente ataviado con ropa tecnica de brillantes colores, comenta que ha subido tres veces el monte Everest. El hombre mas elegante mentalmente de las Torres del Paine no escuchara las siguientes palabras del zagal concentrado en los movimientos de un porteador con catorce sillas de plastico blancas y azules en la espalda. A veinte metros, el porteador se detiene. Abandona la carga tras alcanzar el punto donde se situaran las tiendas de la expedicion que le paga, todavia sin levantar. Y tras siete dias portando catorce tronos, un desnivel acumulado de cuatro mil metros, comiendo arroz con sopa de lentejas, se sienta encima del frio hielo, en el unico punto de la morrena del glaciar que no tenia capa sedimentada seca.

     Inaudito, el indio continua hablando. Nadie ha preguntado.





  


domingo, 25 de marzo de 2012

Las pocas venturas y muchas desventuras del hombre mas elegante de las Torres del Paine vagando hacia el campo base del Everest [o Everest base camp]. Episodio tercero.


Durante la jornada de reflexion en Namche Baazar el hombre mas elegante de las Torres del Paine devorara impaciente "Narciso y Goldmundo" de Hermann Hesse tras leer un parrafo admirable no esperado. No comera siquiera por concluir la obra. "Deciase tal vez que la raiz de todo arte y quizas tambien de todo espiritu, fuera el temor de la muerte. La tememos, nos horroriza la transitoriedad, vemos con tristeza como las flores se mustian y las hojas caen una y otra ovez, y en el propio corazon sentimos la certidumbre de que tambien nosotros somos transitorios y de que no tardaremos en marchitarnos. Y si como artistas creamos imagenes o como pensadores buscamos leyes y formulamos pensamientos, unicamente lo hacemos para salvar algo de la gran danza de la muerte, para asentar algo que dure mas que nosotros." [1]

     Sin terminar el capitulo encuentra otra joya, indudablemente le perseguira durante varias semanas. "Tal era, al menos, lo que el contemplador descubría en la cabeza del maestro; aparecía en ella reflejada mucha paciencia, mucho estudio y meditación, mucha humildad y conocimiento del dudoso valor de todo quehacer humano, pero también una fe en su propósito." [1]. Con el conocimiento del dudoso valor de todo quehacer humano pidio su Dal Bhat y aunque la redundancia no contemplo vegetales ni patatas, quedo saciado y listo para otro placido sueño de recomendables diez horas.

     Asi, al siguiente amanecer, algo fatigados del esperado trato no recibido decidieron tomar el pan tibetano lejos de los dominios del sobreestimado Namche Bazaar. Pasadas las seis y media salieron al camino, en Thamo, cumplieron el requisito con una gran olla de te. Siguieron el "Great Himalaya trail", sin duda una buena decision, el occidental entorno circundante en el valle que formado por el rio Bhote Koshi, divisando la cordillera nevada de mas de siesmil metros de altura que forma el confin del parque nacional del glaciar Khumbu, es indescriptible. Aun sin reconocer ningun pico, el nuevo panorama tras la florida primera semana es magnificamente inesperado. A partir de los tres mil ochocientos metros desaparecen los arboles y la respuesta a una futura pregunta, aun no formulada, aparece por si sola, una enteca mujer con diez mil arrugas y calzado, no perteneciente a su tiempo en el imaginario colectivo cuando uno mira su ropa, recoge los excrementos de yak o dzo que encuentra en la vereda. Los elegantes paseantes no dan credito ante la velocidad de la enjuta persona.

     Por la tarde y sin aviso previo empieza a desaparecer el entorno. Es verdad que una vez superados los cuatro mil metros, solo se han cruzado con pequeños y retorcidos arbustos de hojas afiladas rojas y observado algunas aldeas semihabitadas, el resto de la perspectiva era ocupado por tierra y azul celeste. Ahora sin embargo, dificilmente ven a dos metros de distancia. Tras nueve horas andando, la liviana sensacion de cansancio [sabiendo que estan proximos al refugio de Lumde] se convierte en pesada sensacion de incertidumbre [desconociendo la posicion exacta, ya que tendrian que haber encontrado un sendero hace algunos minutos para ascender paralelamente al rio en los ultimos metros hasta el poblado]. Un poco desorientados suben campo a traves y en medio de la blancura oyen algunos cencerros y cascabeles que suponen al cuello de yaks domesticos. Como es su unica referencia, siguen el sonido y entre la espesa y alba niebla distinguen una silueta azul no definida. Con la misma sonrisa de las esculturas de Juan Muñoz, el casero [y tambien cocinero] del refugio les ofrece alojamiento. Pensaron que era un gesto pasajero, pero no, el propietario no dejo de sonreir de similar forma cada vez que tenian la oportunidad de cruzarselo.

     Relajados y sentados en torno a la estufa conocieron a un piloto sudafricano de aviones retirado con el que rapidamente el hombre mas elegante de las Torres del Paine trabo amistad. Pelo blanco, ojos claros, alto, de movimientos seguros. En un lucido momento de la interminable y amena conversacion, el piloto conto como en el ultimo vuelo antes de su jubilacion hubo un serio problema con los sistemas de navegacion y tuvo que tomar algunas decisiones que no se leian en el manual. Hubo bastante angustia en la cabina pero gracias a su pericia todo quedo en un susto. Al aterrizar toda su tripulacion [que el habia elegido puesto que era su ultimo vuelo tras cuarenta y un años] le dio las gracias por su arrojo ante el colosal problema, una suerte haber contado con el. Al dia siguiente, no tubo mas muestras. "¿Y ahora?", pregunto rompiendo el hilo argumental el hombre mas elegante de las Torres del Paine [que por cierto habia decidio posponer su ducha para el posterior dia de aclimatacion en vista del entretenido dialogo]. "Busco el proposito de la vida." Respondio el piloto.

     La sonriente cena fue sobresaliente, sonriente Dal Bhat y sonriente olla de te. A una hora prudente los todavia elegantes se retiraron a la alcoba, de forma inmediata percibieron que nuevamente se repetia la configuracion en la pieza, un cuadrado de dos por dos con una puerta en medio de la pared y una ventana enfrentada, camas con edredon a ambos lados de la cancela. Como dormir siempre en el mismo lugar.

     Por supuesto, el habito se impuso al sueño y a las seis no pudieron ver [aunque lo intentaron] el perfecto panorama exterior al estar el vidrio de la ventana helado por dentro. Levantarse era otra cosa. Aun asi algunos minutos despues y habiendo escuchado al vecino insubordinarse al cansancio acumulado, decidieron desayunar juntos.

     Lo recomendable en los dias de aclimatacion y reflexion segun les comunico el propietario del hostel de Namche era hacer alguna pateadita sencilla por encima de la altitud del refugio y descansar. Y como el hombre mas elegante de las Torres del Paine se habia planteado tomar la ducha en la manguera conectada a un hontanar proximo [el rio quedaba, sin niebla, bastante bajo] y en ese momento estaba congelada [ademas Lorenzo no calentaba lo suficiente], se dedico a recoger combustible organico para la estufa [la llamada de lo salvaje, supuso]. La tarea no es dificultosa, buscar amigos cuadrupedos y encontrar cercano el precioso fuel. Al cabo de tres horas y habiendose aprendido el nombre de todos los animales, aparecio con el rancio saco rebosante, el albergue de cubierta azul brillante y la sonriente escultura de Muñoz lo recibieron con un te de limon caliente en la cocina. Es verdad que siempre manifestaba felicidad, pero en esta ocasion el hombre mas elegante de las Torres del Paine percibio en la comisura derecha de sus labios, mientras le ofrecia la bebida, un atisbo de carcajada, quizas fuese, penso despues descargando el contenido para el secado, porque el saco usado para el transporte tenia un misterioso agujero en el fondo y resulto divertido ver como a la vez que recogia iba dejando su propio rastro cual rumiante bipedo.

     La poco recomendable [aunque fundamental tras la actividad matutina] ducha tubera con botella de agua mineral en ese minimo y gelido torrente, con vientos [que en ese momento sentia como] huracanados y con un sol capaz de quemar una nariz pero no de entibiar un cuerpo desnudo a cuatro mil cuatrocientos metros fue otro desatino. Al minuto dejo de sentir los dedos de las manos y le resulto imposible quitarse el fastidioso jabon con los muñones, mas dificil todavia agarrar la botella y una utopia ponerse un calcetin. Por lo visto a los porteadores [que tal vez deberian haber seguido el ejemplo] de su nueva amistad les resulto mas que comica la situacion y se iban llamando entre ellos divirtiendose ante las contorsiones occidentales. Hasta la hora del Dal Bhat no recupero el color en los dedos.

     Los porteadores y guias sherpas, que de la nada habian aparecido durante la jornada, empezaron una singular verbena nepali en la cocina hasta que la cerveza de arroz caliente les ablando lo suficiente como para continuarla en el comedor. Al Cordon blue la boca le llegaba hasta las orejas y amenazaba con arrancarselas.  Todos, propios y extraños, acabaron bebiendo Charg y bailando interminables y desconocidas canciones entonadas por los oriundos. Nada recomendable beber alcohol a esas altitudes, recalco en secreto ,el hombre mas elegante de las Torres del paine al irse a acostar, a la mujer Ray Vam.